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novela inédita en línea


Capítulo 1/7 - 8/12

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traductor ingles español: Silvana Mellino

© 2006 Eric Mellema
Todos los derechos reservados
Novela no editada



Capítulo 13



Al Danubio y al Rhine a beber vendrán
El Gran Camello sin remordimiento
Cerca de Rhône y Loire la violencia estallará
Cerca de los Alpes, el Gallo lo arruinará


Esta noche sería una buena oportunidad para que César dé un recorrido por las constelaciones y Nostradamus fue a buscar a su hijo.
- ¿Han visto a César en alguna parte? -le preguntó a Anne cuando bajó las escaleras. Ella estaba lavando sus pies en una tina con agua cálida.
- Pues, a última hora esta tarde estaba haciendo algunas tareas en los archivos municipales. Pero no sé en dónde se encuentra ahora. ¿Por qué?
- Las estrellas brillarán esta noche y quiero iniciarlo -explicó. Al muchacho no se lo encontraba por ningún lado, sin embargo, y el padre decidió terminar algún trabajo en el ático. No había usado esta habitación para la meditación por algún tiempo; Christophe pasaba allí la mayor parte de su tiempo. En realidad ya no necesitaba más aislamiento. Sus dones sobrenaturales se habían mimetizado con la ocupada casa en los últimos años y la quietud que él necesitaba estaba anclada en su corazón. Justo cuando le estaba dando los toques finales a su horóscopo para un cliente, entró su hijo.
- Bueno, si no es mi César -expresó alegremente.
- ¿Iremos a observar los cuerpos celestes, papá? -el adolescente preguntó mientras espiaba los embriones en la vitrina.
- Tu puntualidad no puede ser mejor, hijo mío -y su padre cerró el libro. Se puso de pie, abrió el tragaluz y quitó la tapa del catalejo alto como un hombre, el cual estaba ubicado debajo.
- Eres ya casi tan alto como el aparato -dijo entre dientes mientras que miraba a su hijo.
- Bien, pues, veamos… ¡Allí está! Mira César, justo por encima de los últimos rayos del sol: Mercurio, el planeta de la inteligencia y capacidad mental; justo sobre veintiocho grados zodíacos del Sol.
- Todo lo que veo es un punto pequeño y rosa -César comentó en el momento en que observaba a través del aparato.
- Pequeño pero elocuente, pero admito que es a lo que se le va tomando el gusto con el tiempo. Los muchachos prefieren algo más espectacular -y el padre apuntó el aparato hacia la luna.
- Ahora observa.
- Vaya, eso es hermoso -agregó César.
- El asombro es el comienzo de la sabiduría -el padre citó. Y un poco más tarde, cuando estaba oscuro, le mostró a su hijo todos los rincones remotos del cielo, igual que su abuelo lo había hecho con él, hace mucho tiempo.

En junio, hubo un festival en el pueblo. Bertrand y sus amigos habían por fin terminado de cavar el Canal de Craponne hacia Salon y el canal de irrigación fue inaugurado y abierto con bombos y platillos. Una vez que el ingeniero del proyecto había abierto personalmente la compuerta y el agua fluía libremente, después de un fuerte aplauso, una banda tocó una pieza de música que habían ensayado para la ocasión. Anne quería extender las festividades hacia su hogar ya que su marido no había podido asistir debido a su reumatismo. Sus hermanos, Antoine y Julien, con sus familias fueron invitados y por supuesto, Bertrand fue también parte de la fiesta. En el patio trasero, se habían preparado largas mesas porque la familia se había expandido bastante durante el curso de los últimos años. La cantidad de niños era abrumadora. Los críos residentes corrían en zigzag a través de la multitud de adultos; era una escena abigarrada. Michel había ordenado un tonel de champaña desde Reims para la ocasión y los cuatro hermanos hicieron un brindis en honor al proyecto completado. En la parte de atrás del jardín, las mujeres freían pollo.
- Oigan, dejen algo para nosotras, honorables caballeros -dijo Anne mientras giraba el espiedo.
- Sin nosotras están totalmente perdidos -ella susurró a las damas, quienes por ahora se había acostumbrado a su actitud liberal. Bertrand contaba cuentos chinos haciendo ademanes y los niños no podían despegarse de él, pero una vez que el pollo estuvo listo, debió admitir la derrota. Las mujeres trajeron la comida a la mesa y la sirvieron a los huéspedes hambrientos.
- No, gracias -Michel fue el único que se rehusó.
- ¿Qué? ¿Pasarás por alto esa carne deliciosa? -Julien preguntó-. Solía ser tu comida favorita.
- Sí, solía serlo, pero ahora prefiero los aromas de la naturaleza.
- Vamos, sólo por hoy, Michel, hoy es un día especial -Bertrand le solicitó.
- ¡No, tengo que cuidar mi salud!
- ¿Sólo un pedacito para ser social? -Antoine le imploró, pero el erudito hermano perseveró.
- Entonces te serviré un poco más de champaña ¿o es eso también malo para tu salud? -preguntó Bertrand.
- De acuerdo, sólo medio vaso entonces -Michel agregó con rigidez. Y luego todos comenzaron a devorar el pollo.
- Está absolutamente delicioso, damas; de seguro nada para desdeñarse -los hombres las elogiaron. Un poco más tarde el tema de conversación fue de finanzas.
- Fue un buen consejo el que nos diste, Bertrand, invertir en el canal -Anne comentó-. Buen interés y el valor de las acciones ha subido. Nos gustaría invertir otras cien coronas.
- Es grandioso oír eso; lo arreglaremos -el contratista respondió entre mordidas.
- Se tardaron nueve años antes de que el canal llegara aquí -Michel dijo, gravemente-. Eso significa dos kilómetros por año. Un caracol lo haría hecho más rápido.
- Adelante, búrlate de mí, hermano, las ganancias están claramente detalladas en los libros para que todos vean, de todos modos -Bertrand respondió mientras se servía él mismo algunas arvejas.
- Si ustedes, muchachos, alguna vez entran en una polémica, yo puedo darles un consejo legal. Mantendremos todo en la familia, por supuesto -Julien bromeaba mientras que representaba el papel de abogado y se servía generosamente champaña.
- ¿No te enloquece por completo toda esa gente siempre parada en frete de tu casa? -preguntó la esposa de Julien, Sabine.
- Sí, esa es la desventaja de ser famoso -respondió Michel, en el instante en que uno de los pequeños se dirigía a la cerca del jardín.
- Cualquiera puede saltar la cerca -comentó Bertrand-. Me sorprende que no tengas intrusos.
- Tienes razón, debemos proteger mejora la casa y ya es hora de que hagamos arreglar y también re decorar este lugar -su hermano admitió.
- Entonces tengo una idea brillante -dijo Bertrand-. En Aviñón hay una casa vacía, la cual puedes alquilar por unos meses. Tiempo durante el cual te renovaré la casa a un precio justo y te liberarás de esos peregrinos por un rato. Matamos dos pájaros de un tiro. ¿Qué opinas?
- ¿No estás muy ocupado? -preguntó Michel.
- Ah, bien, siempre hay proyectos para hacer. Pero el más grande, el canal, ya está hecho y para mi hermano, el niño prodigio, puedo hacerme tiempo. Sé a dónde ir para conseguir los mejores y más hermoso materiales. Sólo un consejo: mantén el frente simple, así los impuestos no se irán por las nubes.
- Estoy absolutamente harto de esas bromas por mi trabajo -Antoine contestó a eso, como una fiera cuando nadie lo esperaba.
- Lo siento, hermano, estoy exagerando. Los impuestos no están tan mal -Bertrand apaciguó-. En las grandes ciudades incluso compiten para ver quién tiene el edificio más hermoso.
- Creo que es una propuesta verosímil -dijo Michel finalmente-. ¿Qué opinas, Anne? ¿Nos vamos a vivir a Aviñón por un tiempo?
- Ya está escrito en las estrellas -respondió un poco alegre.
- Idearé un buen plano -continuó Bertrand-, no deben tomar decisiones hasta que lo hayan visto.
- Michel, cuéntanos el futuro de la humanidad -inquirió Elise, quien estaba sentada allí sintiéndose un poco perdida. Pero no tuvo oportunidad porque André tiró una copa de vino delante de él.
- Todo es parte de una buena fiesta -se rió Bertrand.
- Hablando de fiestas -Julien retomó el hilo de la conversación-, el próximo mes es Shavuoth. ¿Alguno de ustedes lo celebra?
- Yo, no -contestó Michel mientras limpiaba el vino desparramado-. ¿Alguno de ustedes, muchachos?
Pero parecía que solamente el abogado de la familia aún conservaba las tradiciones judías, en secreto, desde luego.
- Ante de irme -dijo Bertrand hacia el final-, quisiera hacer un brindis por nuestro padre y nuestra madre. Nos dieron mucho para estar agradecidos -y los hermanos elevaron sus copas unánimemente.

Una vez aprobados los planos de la casa, Bertrand comenzó la renovación con sus hombres. Entre tanto, los De Nostredame viajaron a Aviñón en carruaje y antes del mediodía, estaban cruzando el puente de Aviñón. Se dirigieron a la ciudad poco acogedora, en donde el Padre había estudiado astrología en sus días de juventud. Todas las calles aún le eran muy familiar. Y como si el Destino estuviera jugando con él, la casa hacia donde se mudaban estaba situada en el Parc des Papes, cerca de su antigua universidad, la cual ahora estaba siendo usad para un propósito diferente. Descendieron del carruaje y cargaron sus pertenencias hacia adentro de la casa. La lujosa casa estaba completamente amueblada y no les llevó tiempo a ellos sentirse absolutamente cómodos. Michel había traído sólo un poco de trabajo y mucho tiempo para disfrutar con Anne y los niños. Al día siguiente, él le mostró a su familia la ciudad desde Rocher de Doms, el acantilado que se elevaba por encima de todo. Después de eso, los ocho caminaron por Aviñón y visitaron viarios lugares, tales como Rue St. Agricol, en donde el Padre una vez había vivido en una pequeña habitación empobrecida. Ahora en esa locación había un almacén que vendía baratijas y juguetes. La familia disfrutaba sus momentos en la sofisticada ciudad, pero el Padre pronto sintió dolor en las articulaciones, situación que lo obligó a permanecer cerca de casa.
"Mi cuerpo parece estar disminuyendo la capacidad de recuperación cada año", farfullaba, mientras se sentaba en un banco del parque, el cual había sobrevivido al paso del tiempo. Él miraba a los viejos robles que él había conocido. Tampoco parecían disminuidos en su fuerza.
- Michel, nosotros vamos a la juguetería; regresamos en seguida -le informó Anne.
- De acuerdo, estaré bien. ¿La juguetería?
En el rato que la familia se había ido, el viento acariciaba sus nudillos dolorosos y los recuerdos de su juventud comenzaban a flotar en la superficie.
"El tiempo en verdad se me ha deslizado de mis dedos igual que la arena", reflexionaba. Un rato más tarde, Anne y los niños regresaban con sus bolsas llenas.
"Dios mío, se ven como igual que los cazadores de gangas del Nuevo Mundo", pensó mientras se sentía contento una vez más y comenzaron a desenvolver los juguetes en medio del campo. Tenía curiosidad y se paró, pero tuvo que sentarse nuevamente para atar su zapato.
"Esa maldita gota; ya ni siquiera puedo atarme los zapatos."
- ¡Michel, ven a ver lo que compramos! -su esposa llamó.
- Ya voy, ya voy -decía tonterías mientras que se levantaba. Entre tanto, André saltaba a través del hula-hoop bamboleante y César trataba de imitar el sofisticado truco.
- Eres muy grande para el hula-hula -gritó Madeleine, al levantar la vista por un minuto, antes de continuar hurgando las bolsas. El erudito había alcanzado a los miembros de su familia y se unió a ellos en la observación de los tesoros recientemente adquiridos. Había cuerdas para saltar, un balón, muñecas, canicas, un cometa, pegamento, era demasiado para asimilar todo de una vez. Diane caminaba con una muñeca regordeta china.
"Me pregunto cuánto tiempo esto los mantendrá ocupado" Michel pensó, sentado sobre el pasto junto con su esposa.
- ¿Juegas con nosotros, papá? -preguntó Paul-. Vamos a jugar al corre que te pillo.
- Jueguen ustedes niños; su madre y yo observaremos.
- Oye, yo no soy una vieja pesada y aburrida -protestó Anne, se levantó de un salto y juguetonamente persiguió a Paul al mismo tiempo que salía volando. Y así pasaron los días y todos disfrutaron su libertad. Luego de algún tiempo, los hijos comenzaron a alborotarse y los vecinos comenzaron a ponerse de malhumor. El padre sólo los dejaba libres, pero cuando un día estaban jugando al carnicero y Paul quería cortar y abrir el vientre de Diana con una navaja, él tuvo que intervenir.
- Bien, ya basta. ¡Dame ese cuchillo y vete a tu habitación! -dijo muy enojado y los niños rápidamente volvieron al comportamiento moderadamente bueno. Un día, el vidente fue reconocido por algunos amigos en la calle y con todo descaro acosado. Pronto, estaban en frente de su casa y decidió quedarse dentro el resto de su estancia allí. La familia disfrutó una y otra vez el juego de mesa Carcasonne hasta que se hartaron de eso. Los niños jamás se habían divertido tanto, sin embargo. Una noche, Michel tuvo algunas visiones del Oeste súper rico, el cual sin prisa pero sin pausa se deteriora. Justo entonces, Pauline entró en la habitación sin hacer ruido y tenía puesto un sombrero de punta que ella se había pegado y una cinta negra en su espalda.
- ¿No podemos salir de vacaciones más seguido, papá? -preguntó.
- Cuando todos crezcan, podrán viajar tanto como quieran -respondió-, los futuros europeos no hacen más que eso -. Pasaron dos meses antes de que Anne finalmente se cansara de la ilimitada libertad.
- Estoy agotada -dijo, un día-. Anhelo regresar a nuestra propia casa; incluso extraño a Christophe.
- Estoy esperando un mensaje de Bertrand en estos días -su esposo le informó. Cuando los niños estaban jugando pelota en el ático al día siguiente, el mensaje liberador llegó para sus padres. La casa estaba lista. De regreso a Salon, los adoradores de Nostradamus se habían cansado de esperar para alcanzar a verlo y habían desaparecido. No había nadie espiando en la casa, la cual ahora tenía un nuevo rostro. Sólo una persona se encontraba allí: Bertrand, quien los estaba esperando y señaló la nueva fachada.
- ¡Es una obra maestra! -dijo con orgullo, cuando descendieron del carruaje.
- Pero nuestra casa no es tan acogedora -se quejaban los niños inmediatamente. El balcón completo había sido quitado para evitar robos fáciles y las ventanas de abajo ahora tenían todas barras en el frente. La nueva puerta de la entrada sólida y resistente tenía grandes bisagras y una mirilla. La casa se parecía un poco a una prisión. Las ventanas, sin embargo, eran bastante llamativas ya que habían sido creadas de vidrio genuino. Eran un encanto para la vista y eran las primeras en el pueblo. Con el fin de proteger el costoso cristal de colores, las persianas no se habían tocado.
- Permítanme mostrarles -Bertrand sugirió y todos entraron. La sala de estar se había vuelto a hacer con paneles de madera rojo oscuro y los muros habían sido pintados de un lindo beige. El piso ahora tenía mosaicos de una pieza de color gris negro y del techo colgaba una araña impresionante. La mayor parte del viejo mobiliario había sido reemplazado por nuevos muebles. Había un sofá rojo, por ejemplo, y André inmediatamente se subió.
- Será mejor que te bajes de allí en este instante -su padre le advirtió-, ¡eso no es para chicos!
- La mayor parte del trabajo fue hecho en la casa de huéspedes -agregó Bertrand, mientras iban por el jardín para llegar a ella. La galería ahora estaba completamente cubierta por la nueva oficina, a la cual se podía llegar por una escalera externa.
- Vaya, creo que has hecho un trabajo excelente -comentó Anne, luego de haberlo visto todo. Su marido estaba también completamente seguro.
- Belleza oculta -resumió.

Nostradamus se introdujo es su obra maestra otra vez, la cual había alcanzado una etapa superior, y de ahora en adelante recibiría a sus visitas en el sofá. La casa se había tornado silenciosa, ahora que los tres niños mayores estaban en Arles recibiendo educación. Michel se dirigió a la galería arrastrando los pies con una taza de leche caliente y se sentó en un rincón oscuro.
"Una agradable bebida y luego veremos que sucede", habló entre dientes. Cuando había terminado la leche, cerró sus ojos y se concentró. La información desde arriba inmediatamente invadió su cuerpo.
"Puede que mi cuerpo se esté deteriorando, pero al nivel espiritual, aún sigue funcionando", notó rápidamente y poco a poco se transformó en uno con el futuro. Los fantasmas, quienes estaban tramando los planes más atroces, pasaban revoloteando por su cabeza. Notó que una de las ideas tenía el potencial para hacerse realidad y decidió seguir el proceso. La catástrofe tendría lugar cerca del pueblo de Erasmus.
Una noche tarde, una camioneta, ocupada por dos individuos malévolos, se detuvo en un pueblo cerca de Rotterdam, hacia el norte del Rhine. Registraron el área hasta asegurarse de que nadie los estaba observando. Luego, con el vehículo, se salieron del camino, entre algunos invernaderos de cristal. Al final del paseo, aparcaron el vehículo en un sitio oculto y volvieron a registrar el área en caso de que hubiera espectadores. Estaba totalmente tranquilo y al parecer todos los aldeanos estaban durmiendo. Con mucho cuidado abrieron la puerta trasera del vehículo y sacaron un objeto cubierto.
- ¡Jan, ten cuidado! -murmuró Mohammed. Los hombres cargaron un largo objeto por una vía férrea y lo arrastraron hacia el río. Cuando llegaron al dique, nerviosamente miraron hacia el otro lado, en donde se estaban instalando algunos gigantescos tanques de petróleo y ardían llamas perpetuas.
- No hay mejor lugar que este -dijo Mohammed-, desde aquí, se pueden ver casi todos los depósitos.
- Tienes razón, pero continuemos. Son pasadas las cinco y estamos atrasados con el plan -respondió Jan mientras ocultaba el objeto en los arbustos. Rápidamente volvieron a la camioneta cerrada y sacaron un pesado baúl, el cual arrastraron también hacia la orilla del río.
- El momento de la verdad ha llegado -Jan expresó con altivez y quitó la cubierta del largo objeto-. ¡Un obsequio del príncipe Saudita! -y admiraban el lanzamisiles fabricado en Estados Unidos.
- Oye, Jan, estamos haciendo lo correcto, ¿verdad?
- Estamos haciendo esto por la religión verdadera, para hacerla florecer por encima de las ruinas del Oeste decadente. Por este río correrá la sangre de los no creyentes -explicó. Convencido, Mohammed ubicó el lanzamisiles sobre el hombro de su amigo y sacó la primera granada de la caja. Al mismo tiempo, un gran tanque se encontraba navegando desde el mar hacia el río y los suministros de petróleo desparecieron rápidamente de la vista.
- ¡Agáchense; no queremos que la tripulación nos vea! -ordenó Jan y nerviosamente se ocultaron detrás de los arbustos. El barco se movía hacia un puerto interior más a adelante y un momento después, el almacenamiento de tanques volvió a ser visible.
- Espero que hayan practicado lo suficiente -Mohammed dijo entre dientes.
- Ten un poco de fe. Dispararé esas cosas hasta hacerlo saltar en pedazos. ¡Será la noticia mundial! -y Jan revisó las posiciones de las armas pesadas mientras su compañero estaba de guardia. Finalmente, el musulmán danés le dio a su creyente compatriota árabe la señal para tomar la primera granada.
- De acuerdo, hermano, ya es hora -dijo Jan. Mientras estaba de rodillas, apuntó el arma hacia el proveedor de combustible más grande de Europa.
- Casi olvidé indicar la temperatura de los tanques…
- Tenemos diez granadas y el diez por ciento puede fallar -reaccionó Mohammed-. Y con un poco de suerte, el fuego se propagará -. Luego su compañero enfocó el visor y vio algunos caños oxidados en un patio delantero. Apuntó un poco por encima de ellos y pudo ver el blanco perfecto.
- Michel, ¿dónde estás? -llamaba Anne, pero no había respuesta-. Ah, allí estás; te estuve buscando por todas partes -. Esa interrupción abrupta no pareció molestarle al vidente. Esos días quedaron en el pasado.
- ¿Qué pasa, amor? -preguntó, aún con sus ojos cerrados.
- André, tenía un pequeño trabajo en el huerto de manzanas en Gougnaud y su ayudante se rompió un dedo y al parecer nuestro hijo es responsable de esto. Ahora ya no puede recoger manzanas. ¿Qué deberíamos hacer?
- Lo pensaré -respondió en tono soñador.
- Y otra cosa, voy a pasar por La Papelera. ¿Quieres que te compre algo de papel?
- Sí, adelante, tráeme un paquete de bloc de papel -. Anne desapareció nuevamente y su esposo volvió a concentrarse en el ataque.
- ¡Alá es maravilloso! -Jan gritó y presionó el gatillo. El misil se disparó desde su hombro. Hipnotizados y boquiabiertos, los guerreros siguieron el trayecto del proyectil y observaron cómo dio de lleno en el primer tanque. Gritaron entusiasmadamente de júbilo y la gigantesca explosión que continuó, quebró el silencio de la noche. El imponente lugar de almacenamiento se abrió de golpe y el petróleo estalló en llamas.
- Ahora debemos mantener la calma -seriamente expresó Jan y su amigo cargó un nuevo misil. El danés enfocó y nuevamente disparó. Otra vez le dio en el blanco. El segundo tanque también estalló en llamas y volvieron a cautivarse con eso. Entretanto, una alarma sonaba y los guardias corrían por sus vidas.
- El que sigue -dictaminó Jan y su compañero colocó la tercera granada. Le dieron a un tanque nuevamente.
- Nos están ayudando desde arriba -expresó Mohammed.
- Sin duda -su compañero agregó. Los dos creyentes llevaron a cabo su misión perfectamente y el próximo tanque de almacenamiento estaba explotando. El mar de fuego iluminaba toda el área, donde los escasos árboles se estaban quemando como palillos. El pánico se había apoderado de la propiedad industrial y cualquier cosa que tuviera ruedas salía a toda velocidad. El calor era insoportable.
- ¡Sí, el fuego se expande hacia los otros almacenes! -Jan se rió. De pronto, un tren venía de su lado amenazando con estorbar sus actividades.
- ¿Qué sucede? ¿Por qué hay un tren a esta hora? -Mohammed dijo con la voz entrecortada.
- Vamos a terminar el trabajo. Sólo quedan cuatro granadas; no importa si nos ven.
- ¡Pero pueden detenerse y atraparnos!
- ¡¿No me digas que nunca antes pensaste en esto?!
Pero cuando el tren se acercaba cada vez más, el miedo abrumó a Mohammed y salió corriendo.
- ¡Cobarde! ¡Alfeñique! Terminaré esta guerra santa yo sólo -Jan se enfureció y agarró otra granada. El tren pronto alcanzó al decidido terrorista y el maquinista, ya impresionado por las grandes explosiones, vio cómo cargaba su arma a un lado del rio. El maquinista decidió seguir acelerando e intentar poner a salvo a los pasajeros y a él mismo. Enfurecido, Jan se dio vuelta y apuntó su arma de modo amenazador hacia el tren que pasaba.
- ¡Cerdos materialistas! -dijo entre dientes. Los pasajeros estaban paralizados del miedo cuando lo vieron allí parado, excepto por un hombre, vestido con un atuendo largo y marrón, quien parecía mirar directo a través de él.
"En el nombre del Profeta, ¿quién es ese escalofriante personaje?" Jan pensó y rápidamente se apartó. Poco a poco el tren desapareció en la noche. El guerrero regresó a su trabajo y disparó al enésimo tanque de petróleo hasta hacerlo pedazos. Seis tanques de almacenamiento habían sido destruidos por ahora y el petróleo encendido estaba deslizándose en el río.
Michel abrió sus ojos y de manera pensativa se rascó su nariz.
"Eso se llama poner más petróleo al fuego" y anotó en su cuaderno. Luego se levantó con alguna dificultad y caminó hacia la cocina en donde se calentó un poco más de leche.
"La religión sin la ciencia es ceguera", planteó mientras se llenaba la taza, y se sentó en su escritorio. Christophe entró corriendo de repente.
- ¡Tengo dos noticias de último momento para usted, señor!
- Bien, escuchémoslas -el erudito suspiró a medida que se deslizaba más profundo en su silla.
- ¿Cuál desea primero, la buena o la mala?
- Elige tú, Christophe.
- Entonces comenzaré con la mala noticia. Barbe Regnault de París ha emulado su primera parte de Las Profecías y la publicó. Al hacer esto está cometiendo plagio y le aconsejo que lo mande a la corte de París.
- Estoy seguro de que nadie toma en serio a Regnault. ¿Y cuál es la buena noticia?
- La reina está haciendo un viaje por el sur de Francia y quiere venir a visitarlo.
- Esa sí que es una buena noticia en realidad -su maestro sonrió.
- Con el permiso suyo, Su Majestad lo visitará en día dieciocho del próximo mes. ¿Puedo enviarle una confirmación?
- Absolutamente, eso será la culminación de mi trabajo.

Acompañada de fuertes sonidos de trompetas, la impresionante procesión real se dirigía colina arriba hacia donde estaba situada Salon de Provence. Cientos de guardias montados cabalgaban delante de los carruajes y una cantidad similar, detrás de ellos. Los guardias citadinos habían bloqueado los caminos con cercas y miles de personas se habían conglomerado detrás de dichas cercas. El desfile se movía lentamente por los muros de la ciudad y finalmente, entre tantos empujones, se detuvo en el angosto Place de la Poissonnerie.
- Michel, tienes compañía -Anne bromeó mientras los niños esperaban alineados en el hall de entrada. Christophe y la empleada doméstica limpiaron sus ropas rápidamente.
"Dios mío, no sabía que vendría con tan enorme séquito", pensó Michel mientras miraba por la ventana y, con su esposa, se dirigió hacia la puerta del frente. Catalina de Medici estaba descendiendo del carruaje de oro y la seguía una multitud de modistos detrás.
- Hola Doctor. Si usted no viene a verme, yo vendré a verlo -la reina lo saludó.
- Su Majestad, me siento tan honrado con su visita -se rio y le besó la mano extendida.
- Esta debe ser su esposa -supuso Catalina. Anne asintió con la cabeza e hizo una reverencia.
- ¿Puede entrar mi gente?
- Pero por supuesto, Su Majestad -él respondió, a los cual la reina y toda la aristocracia detrás entraron en la casa.
- ¡Chist!, Michel, esto será un problema -Anne susurró-, no todos ellos van a entrar en la casa de huéspedes -. Pero su marido no estaba preocupado por eso en lo absoluto y se sentó en uno de los sillones en frente de la chimenea, junto con Su Alteza. Su séquito se reunió alrededor de ellos.
- Francis, por favor, ven y siéntate con nosotros -Catalina le solicito. El joven rey, quien había pasado completamente inadvertido hasta ese momento, obedeció el deseo de su madre y un valet le trajo una silla más cerca.
- Ya sabe, desde luego, que mi hijo es oficialmente el rey, pero como solo tiene quince años, tendré que gobernar por un tiempo todavía -. Todos miraron al rey para ver cuál sería su reacción, pero no hubo ninguna. En cambio, algunos de los modistos halagaron su atuendo. Francis con su delicada apariencia estaba sin duda vestido magníficamente. Tenía puesto una boina alta decorada con borlas de oro y una pluma azul, una levita negra y roja y un gran cuello blanco.
- Tuve el honor de conocer a Su Majestad hace mucho tiempo en el Louvre -Nostradamus rompió el impasse.
- Este, sí, lo recuerdo -el adolescente balbuceó.
- Pasamos un día entero caminando por todas las habitaciones -el anfitrión explicó. Francis II no era absolutamente el apropiado para gobernar el país y todos los presentes estaban conscientes de esto, aunque nadie jamás lo mencionaría. Su madre, sin embargo, era una líder extraordinaria. Todas las damas de honor debían usar corsé ajustado con el fin de irradiar más elegancia, pero ella misma tenía puesto un vestido perceptiblemente holgado.
- Nos gustaría invitarlo a cenar al Chateau de l'Empéri, en donde nos pasaremos las próximas noches -anunció Catalina.
"¡Uf!, ese es un problema logístico menos", pensó Anne, liberada de su preocupación.
- Con mucho gusto aceptamos su invitación, Su Majestad -Michel respondió.
- Mi padre hablaba muy bien de usted -el rey soltó de repente.
- Es agradable oír eso -el anfitrión contestó causándole una grata sorpresa. Y quien sabía, podría incluso ser la verdad.
- Y no solamente su padre -la reina agregó-, su consejo fue bastante significativo. En parte debido a eso, yo he podido preservar la unidad en nuestro país. La batalla entre los Guisa y los Coligny recrudeció con gran intensidad después de la muerte de mi marido. Le estamos sumamente agradecidos y nos gustaría demostrar nuestro agradecimiento a través de una asignación y varios privilegios. Además, le otorgamos dos títulos honorarios y yo, a continuación, lo designo a usted médico y asesor real -. Ella le entregó los documentos.
- Agradezco muchísimo esto, Su Majestad -y demostró su gratitud con una profunda reverencia. Después de este tributo, la reina y todos los modistos partieron hacia el fuerte cerca de allí con las dos torres altas. La legendaria procesión desapareció y se perdió de vista y la tranquilidad retornó.
- Estar casada contigo es como un cuento de hadas -Anne le dijo cuando se encontró sola con su marido nuevamente y nada podría arruinar su día después de eso.
La última noche de la visita real ya había llegado. Michel y Anne se dirigieron hacia el Chateau de l'Empéri para ofrecerle una alegre despedida a Catalina de Medici. Luego de una resplandeciente comida con acompañamiento musical, el laureado astrólogo dio un corto paseo con la reina por el patio.
- Ya estoy esperando con ansias nuestro próximo encuentro, Doctor -le reveló Catalina.
- Eso no sucederá, Su Majestad. Esta es la última vez que me verá vivo.
- Eso me pone muy triste -respondió sintiéndose un poco indignada. Y, muy conmovida, se despidió de su especial confidente. Así finalizó la histórica visita* (1564) de la reina a Salon de Provence y la vida volvió a la normalidad una vez más.

Comenzó el primer día de escuela en el pueblo. Paul, César y Madeleine eran estudiantes allí y aprendieron técnicas que les resultarán muy útiles en el futuro, tales como teneduría de libros, leyes y gramática. A veces se les leían textos en latín y griego antiguo, pero para el promedio de estudiantes esto era muy soso y aburrido y el único que tenía interés en ellos era César. Era un estudiante aplicado y además era el único que amaba la poesía y la recitación. Un día le preguntó a su padre si podía ayudarlo con su discurso en inglés.
- No sé mucho de inglés -le respondió-, pero lo principal es que tú debes realmente creer en lo que estás diciendo, de lo contrario no tendrás potencia alguna. Tal vez Cristophe pueda ayudare -. El joven subió al ático inmediatamente, en donde el empleado se estaba haciendo cargo de la correspondencia internacional. Temprano esa noche, Nostradamus estaba sentado en el sofá absorto en su pensamiento, cuando su esposa volvió a casa después de haber hecho algunas compras.
- ¡Ya volví!
- Estoy ocupado, mi solcito -dijo mientras flotaba en esos otros reinos.
- De acuerdo, no haré ruido -y acomodó algunas cosas nuevas en el armario. Luego a escondidas, ella ubicó un caramelo sobre la mesa de salón para él.
- Pondré tu licor de anís en la cocina -no pudo evitar decírselo.
- ¡Maravilloso! -él le agradeció entre la continua información que estaba recibiendo: "Monomaníacos ocultos honran la muerte y muestran sus poderes en los juegos. Jerusalén nuevamente provoca desacuerdo".
"¡Um!, sectas paganas y la tierra prometida, pero aún no veo un acuerdo."
Su esposa, entre tanto, estaba haciendo ruidos molestos. Estaba cambiando algunos muebles de lugar.
- Anne, ¿Ya se fue Cristophe a su casa?
- Sí, ya se fue. Puedes ir y usar su habitación si lo deseas -. Michel se puso de pie lentamente, vio el caramelo sobre la mesa y se lo puso en la boca.
- ¿Qué estás haciendo con esos sillones? -preguntó mientras se relamía.
- Los estoy poniendo al lado de la vitrina.
- ¿Pero por qué?
- Es que necesito un cambio; no me gustan las cosas siempre de la misma manera.
- Creo que sólo quieres librarte de mí -expresó sin rodeos.
- ¡Para nada! Incluso dejé un dulce allí para ti.
- Sí, razón de más, tienes demasiada energía. Quizás deberías comenzar a cabalgar nuevamente.
- ¡Por supuesto que no! Puede que sea veinte años más joven que tú, pero también estoy envejeciendo. Y además, aún debo recibir tratamientos desde la última vez que me caí; aquella vez con Angelique -. Él sabía que cuando Anne hablaba de esa manera, no había nada que la hiciera cambiar de opinión. El gran maestro comenzó a subir las escaleras, con el rabo entre las piernas. Mientras subía, debió detenerse varias veces para recuperar el aliento. Las imágenes seguían fluyendo a través de su sexto sentido: "Su sed por la destrucción aumentará y sus seguidores se propagarán por todo el continente como pulgas saltarinas", le vino a la mente en este momento. El dolor en su cuerpo había empeorado últimamente. Sentía que sus articulaciones eran como si estuvieran en llamas, ahora, en forma continua y cuando llegó a su taller debió recostarse inmediatamente y descansar sobre la cama de meditación.
"Mi vehículo material ya no puede más cargar mi espíritu", observó sombríamente y luego, pum, fue expulsado de su cuerpo. El dolor desapareció momentáneamente y estaba en el séptimo cielo, pero los mundos superiores lo trasladaron hacia otro destino.

El ministro de Relaciones Exteriores quería estirar las piernas y acomodó su silla en posición para sentarse. En el corredor el aroma a huevos fritos persistía y decidió caminar hacia el castillo de proa. En la cúpula transparente, justo debajo de la cabina de mando, su traductor estaba disfrutando de la vista del Océano Atlántico, el cual pasaba deslizándose sin cesar por debajo del avión.
- Durmió mucho tiempo -dijo Jim cuando vio a su jefe.
- Sí, bueno, lo necesitaba -Donald bostezaba mientras estiraba los brazos-. Quiero comenzar las negociaciones en buena forma.
- Probablemente llegará a un consenso…
- Sí, probablemente con los europeos y los rusos, pero tendré que esperar y pensar sobre los árabes. ¿Me puede servir un poco más de jugo por favor? -le pidió a una asistente de vuelo que pasaba. Jim tomó otro café y volvió a disfrutar del placer de la vista.
- Se siente como si fueras un ave que vuelo por sobre el mar -dijo, pero los pensamientos de Donald se encontraban en otra parte y no lo oyó.
- Creo que puedo ver Francia por allí -comentó el traductor unos minutos después.
- Francia, ah sí, el pequeño hermano siempre conflictivo de los Estados Unidos -el ministro se quejó. El avión se estaba acercando a la costa y comenzó a descender por encima del nivel del mar.
- ¿Por qué estamos volando tan bajo? -preguntó Jim.
- Pronto estaremos por encima de territorio enemigo y de esta manera ellos no tendrán tiempo para dispararnos -explicó su jefe.
- ¿Se refiere a los musulmanes?
- Sí, por aquí. Pero en este país, todos hacen lo que sea que tengan ganas de hacer. Desde el levantamiento de aquel Chyren Selin, la democracia ha sido erosionada y ya no siguen más las leyes europeas.
- Espero de veras que no comiencen a dispararnos -Jim expresó sintiéndose con miedo.
- No te preocupes. Este Boeing tiene partes que se regeneran y que están llenas de sensores. La microelectrónica asegura prácticamente el cierre de cada agujero de bala en minutos. Estaremos en problemas solamente si hay un impacto de un misil.
- ¿Impacto de un misil?
- Sí, a veces disparan misiles desde los Alpes. Es allí en donde se encuentran los fanáticos nacionalistas.
- Pero eso no sucederá por encima de Bretagne, ¿verdad?
- No, pero nunca se sabe…
El avión ahora estaba volando por encima de Ile de France y la antigua ciudad de la luz se hizo visible.
- Oiga, esa es la torre Eiffel, ¿no es cierto?
- Sí, tienes razón. Ese montón de herrumbre aún sigue allí de pie pese a todos los bombardeos -. El avión redujo la velocidad y las metálicas alas flexibles, que se batían como pájaros, garantizaron un aterrizaje vertical. Con una hora de demora, el jet aterrizó en la zona segura de París, la cual había sido completamente acordonada y separada de los barrios sublevados por varios años. Luego de que las alas se habían replegado hacia el cuerpo del avión, este rodó por la pista de despegue hacia un hangar. En la pasarela móvil, los pasajeros se ubicaron en asientos colgantes para que los trasladaran a la salida correcta del edificio a través de un complejo de tubería. Un escaneo de identificación garantizaba que se entregara automáticamente el equipaje al propietario legítimo, después de eso, todos fueron revisados por un oficial verdadero. El presidente de Francia fue a recoger al ministro estadounidense y a sus colegas.
- Qué bueno volver a verte, Donald -lo saludó.
- Lo mismo digo, Louis. ¿Han llegado los otros delegados?
- Ya están sentados a la mesa.
- ¿Alguna novedad?
- No, no comenzaremos hasta que te sumes a la reunión -. Los funcionarios superiores se subieron a un vehículo blindado y se dirigieron al centro de París con escolta policial.
- ¿Ese no es el Louvre? -preguntó Donald en el trayecto.
- Sí, así es -confirmó Louis-. Pese al hecho de que perdió su lugar como museo, aún se encuentra bien cuidado. En el siglo doce, fue un fuerte que se suponía que protegía París de ataques externos. Parece que la historia se está repitiendo -. Después de la llegada al edificio gubernamental extremadamente protegido, el grupo fue trasladado a una oficina subterránea en donde panoramas que describían saltos de agua alegraban los muros. Los negociadores de la Unión Europea, Rusia y la Confederación árabe estaban sentados en la mesa de las negociaciones mientras esperaban a los que llegaban tarde. El presidente de Francia inmediatamente abrió las negociaciones de la cumbre.
- Nos hemos reunido aquí con el fin de prevenir la creciente intensificación de la brecha entre los grupos de la población islámica y no islámica."
- Entonces usted tendrá primero que reconocer a Chyren Selin como a uno de nuestros líderes -lo interrumpió al instante, el diplomático árabe, Al-Atwa.
- ¿Usted se refiere la musulmán francés con sus tres esposas pendencieras? -comentó con desdén, Ivanov, el vocero para Rusia. La reunión apenas había comenzado y los delegados ya estaban como perro y gato. Holstein, el presidente de la Unión Europea ofreció ayuda.
- No nos molesta reconocer a Chyren Selin, pero él deberá ordenar a sus seguidores respetar nuestras leyes primero, como por ejemplo, igualdad de derechos para los homosexuales y para las mujeres.
- Nuestro líder está preparado para hacer concesiones siempre y cuando se quite la flota rusa europea de nuestra sagrada ciudad de La Meca -respondió a esto Al-Atwa.
- Esa flota está allí estrictamente por una disputa con el gobierno de Arabia Saudita -explicó Holstein por enésima vez.
- Caballeros, por favor, mantengan la calma. Todos nos beneficiaremos de eso -el ministro estadounidense trató de tranquilizar a las dos partes.
- En lo que a los estadounidenses respecta, lo único que les importa es el interés económico -Holstein condenó-, pero eso no nos sacará de este lío. Europa ha sido partida en dos y la anarquía reina en partes extensas de ella.
- Europa jamás ha sido capaz de cuidarse a sí misma -expresó con gemido.
- ¿Y Estados Unidos ha podido? Son los que impetuosamente invadieron Afganistán e Irak hace mucho tiempo. Desde ese momento no ha habido un paso hacia la paz mundial -comentó Al-Atwa.
- Eso fue hace veinte años; aprendimos nuestra lección desde entonces.
- ¿Cómo por ejemplo?
- Bueno, nosotros aún apoyamos el ataque a Afganistán porque fue hecho meramente por la preservación de la vida. Pero en lo que respecta a Irak, admito que los Estados Unidos cometieron un error de juicio. En retrospectiva, la población iraquí no estaba feliz con nuestra presencia allí -. El presidente volvió a hacer el intento para lograr llegar a un acuerdo y evitar una pelea y volvió a dirigirse a la delegación árabe.
- Chyren Selin, es capaz detener a todos los insurrectos islámicos de toda Europa con solo dar un discurso por televisión. Debería dar ese paso.
- El no hará nada mientras esa flota permanezca en el Mar Rojo -reiteró Al-Atwa.
- Esa flota está allí solamente para ejercer presión con el fin de que entreguen a Bin Laden -el presidente recalcó-. No queremos guerra con toda la Confederación árabe bajo ninguna circunstancia.
- Un ataque a uno de nosotros es un ataque a todos nosotros. Pero, ¿por qué todo eses esfuerzo? Bin Laden es un anciano sin influencia alguna -comentó Al-Atwa.
- No trate de engañarnos -Ivanov interrumpió- existen fuertes indicios de que él es su comandante informal.
- ¡Por qué no nos da algún evidencia de eso entonces!
- ¡Por favor cálmense, caballeros! -ahora Holstein apaciguó-. Si Chyren es capaz de lograr que su gente respete nuestras leyes, creo que la Unión Europea está preparada para retirar sus barcos, pero no hay nada que podamos hacer con respecto a los barcos rusos.
- Rusia no se retirará mientras Arabia Saudita no cumpla con sus obligaciones. Y nosotros no queremos tener nada que ver con ese idiota francés con sus tres esposas -respondió Ivanov con tesón.
- Chyren no es un idiota -expresó con furia Al-Atwa-. Él es el guardián pacifista del Islam. Los cristianos y los no creyentes, ellos son los idiotas; incluso más que eso, son todos criminales. Las heridas ocasionadas por las cruzadas, la colonización y el imperialismo no se han curado ni mucho menos.
- Esto no está yendo a ninguna parte -dijo el ruso entre dientes.
- Entonces sería mejor que demos por terminada esta reunión -amenazó Al-Atwa y sus colegas ya se pusieron de pie para retirarse. De pronto, todas las luces se apagaron y los panoramas desaparecieron.
- ¿Es este un intento para poner presión sobre nosotros? -indagaron los árabes en la oscuridad.
- Desde luego que no. Debe de ser un corte de luz -se disculpó el presidente y presionó el botón del intercomunicador para informar del problema.
"Qué extraño, eso tampoco funciona", pensó Louis sorprendido.
- Un momento, por favor caballeros, estoy seguro de que este inconveniente se arreglará momentáneamente -y, a tientas, se dirigió al pasillo para pedir por ayuda. Por si fuera poco, la entrada de la puerta no se abría debido a la seguridad electrónica y con cuidado y arrastrando los pies volvió a su lugar en la mesa.
- ¿Podría alguien prestarme su teléfono celular?
- No están funcionando -respondió Donald; él ya había intentado hacer una llamada.
"¿Qué diablos está sucediendo aquí?" se preguntó Louis, sintiéndose totalmente avergonzado. La delegación árabe ahora se estaba inquietando.
- Es evidente que alguien está jugando a costa nuestra -concluyó Al-Atwa.
- Por supuesto que no -negó con vehemencia el presidente.
- Probablemente los estadounidenses -supuso un colega árabe.
- Los estadounidenses son confederados, nada más. En este país ellos no tienen poder -el presidente garantizó luego de haber encontrado su camino de regreso a su sitio en la mesa.
- Lo que nosotros queremos es evitar un Tercera Guerra Mundial -expresó Donald.
- Lo que el hombre desea, no es siempre lo que sucede -respondió a eso Al-Atwa-. Las decisiones de Dios son incomprensibles; cita de Al-Ghazali del año mil cien.
- Al contrario; Dios nos dio cerebros para que resolvamos nuestros propios problemas -dijo Holstein con desdén.
- ¡Lo sabía, tres contra uno! -el egipcio interrumpió. Luego la luz volvió y los panoramas se hicieron visibles otra vez. Pero ni una gota más de agua fluía de las laderas de la montaña.
"¿Qué clase de bromista ha estado jugando con ese film?" Louis pensó, irritado. Un supervisor de mantenimiento entró y de prisa se dirigió a él para hablarle.
- Ha habido un corte de luz, pero no sabemos aún que lo causó -le comentó a su jefe en privado. Los negociadores, entretanto, observaban las cataratas secas, un tanto sorprendidos.
- Bien, caballeros, el inconveniente fue temporario, al parecer -declaró el presidente-, pero por favor permanezcan en sus asientos porque todavía tenemos que hablar más sobre un tratado de no ataque con respecto a las armas nucleares.
- La Unión Europea seguro que apoyará eso -Holstein agregó inmediatamente. Los estadounidenses y los rusos también están de acuerdo, pero los árabes acorralados aún no estaban listos para resolver ese problema.
- Y nosotros, ¿qué ganamos con eso? -preguntó Al-Atwa con tenacidad.
- Y ustedes, ¿qué ganan con eso? -reiteró Ivanov, irritado-. Nada de bombas nucleares en La Meca; sólo las comunes.
- Eso ya es el colmo -el árabe dijo, ofendido y su delegación había comenzado a retirase de la mesa nuevamente cuando las luces se apagaron una vez más. Nadie podía dejar la habitación
- Tal vez una intervención desde arriba, ¿para que nos unamos? -sugirió el presidente-. Una guerra nuclear implicaría el fin de la civilización humana en su totalidad.
- Bueno, esperemos lo mejor entonces y que la inteligencia superior prevalezca -agregó Al-Atwa un poco más relajado. Y después de que se reparara el corte de luz por segunda vez y que el agua volviera a fluir una vez más de los acantilados, se firmó una declaración de intención en la cual se acordaba no usar ningún arma nuclear.





Capítulo 14



Los dioses mostrarán
que ellos determinan la guerra
Después del silencio, el cielo lleno de armas y misiles
El peor de los daños se encuentra a la izquierda


Paul, César y Madeleine llegaron tarde a casa de la escuela y se dejaron caer en varios lugares de la sala de estar, justo cuando su padre estaba pasando por allí.
- ¿Por qué caminas con esa dificultad, papá? -preguntaron. Vaciló por un momento pensando qué decir.
- Su padre está viejo y enfermo -tuvo que decirles finalmente. No podían creer lo que estaban oyendo.
- ¡Pero tú eres inquebrantable! -César protestó. Pero los niños, quienes estaban creciendo, lo observaron más de cerca y pudieron notar que, en realidad, un hombre viejo y frágil estaba parado en frente de ellos.
- ¡La cena está lista! -Anne de pronto llamó. Todos se dirigieron a la cocina en donde una olla humeante de sopa de cebolla con pan y manteca los estaba esperando. Christophe también se unió a ellos.
- ¿Comida caliente esta noche? -preguntó sorprendido.
- Sí, para variar, he decidido darle un nuevo rumbo a las cosas -respondió Anne. Su marido fue el primero en tomar un trozo de pan del canasto y con mucho trabajo lo untaba con manteca. Los niños se quedaron mirándolo fijo, observando la dureza en sus movimientos.
- ¿Qué pasa? -inquirió Anne mientras buscaba cubiertos en el cajón.
- Papá está actuando como un enfermo -contestó César.
- Su padre tiene sesenta y tres años. Es el hombre más anciano del pueblo -explicó.
- ¿Cómo puede estar enfermo un doctor? Puede curar a cualquiera, ¿no es cierto? -preguntó André.
- Los científicos no tienen una solución para todo, hijo -respondió el padre-. Sin embargo, el hombre encontrará una técnica en el futuro para prolongar la vida bastante radicalmente.
- Diane, saca esos juguetes de la mesa -la madre interrumpió.
- ¿Cuánto tiempo logrará vivir la gente entonces, papá? -preguntó Madeleine.
- Tal vez más viejo que Matusalén.
- Vaya, odiaría tener que escuchar al viejo maestro por cien años -Paul rezongó.
- O estar casada con el mismo ser insoportable por cuatrocientos años -agregó Pauline.
- Vaya, veo que puedo aprender algo de ustedes niños. Pero no se preocupen; no estaremos por aquí para ver que esas cosas sucedan.
Christophe no participó del debate de la mesa, como siempre, y tranquilamente tomaba su sopa.
- Me gustaría ser un caballo y correr por el bosque muy rápido -fantaseó Pauline.
- O volar como un pájaro -César se sumó.
- Todo eso sucederá, niños, porque algún día, el hombre podrá viajar por el aire, por tierra y agua a gran velocidad.
- ¿Por el aire? ¿Cómo? ¿Se pegarán plumas por sobre los brazos o algo así? -preguntó Paul.
- Creo que ustedes niños han leído el mito de Ícaro en la escuela, ¿no es cierto? Pero, de todos modos, no es así cómo sucederá. Piense en un carruaje con alas de hierro, en el cual el caballo se oculta.
- Pero, ¿las alas estarán pegadas al caballo? -preguntó César.
- Preguntas difíciles están haciendo. No, será una máquina que se elevará en el aire, pero no estoy exactamente seguro de cómo. De cualquier modo, el hombre hará la vida más y más complicada, pero en mis sueños yo puedo volar sin alas.
- Sí, pero en el sueño en el mundo no hay gravedad -expuso Paul.
- En realidad, hay gravedad. Cuánto más puro eres, más liviano te haces. Y si tú eres muy puro, puedes observar por todas partes a tu alrededor. La distancia, el tiempo, el nivel superior o el nivel inferior no representan papel alguno entonces.
- Oh, es por eso que los tipos malos siempre están en el averno -comprendió César de una vez por todas-, ellos descienden a pique.
- Exactamente. A veces todo el camino hacia el centro de la tierra. En el sueño de ellos, todos terminan en su propio círculo y durante el día, ellos nuevamente sienten la necesidad de buscar a sus iguales. Un círculo vicioso, a menos que el hombre conquiste su propio ego. Debes encontrar una manera de quitar tus anclas del infierno. Esto se logra al convertirse en una buena persona. Convertirse en una mala persona es muy fácil y puede suceder bastante rápidamente. Todos ustedes conocen la historia del arcángel caído, ¿verdad? ¿Lucifer? Descendió muy profundamente en un segundo.
- Bien, aún creo que una de esas máquinas que vuelan suena como a mucha diversión -agregó Paul. A Michel le agradaba ese poquito de impertinencia en la personalidad de su hijo.
- En algún momento, haré una investigación sobre eso, Paul -luego le prometió. El humor lúgubre se había elevado y la comida terminó con una nota positiva.
- Voy a subir para trabajar por una hora más o menos -el empleado de voz suave informó a su jefe, quien se encontraba sentado en una silla al lado de la chimenea. Los niños había ido a jugar afuera, excepto por Diane, quien estaba mirando un libro ilustrado al lado de la ventana. Anne le estaba dando instrucciones a la empleada doméstica en la cocina y cuando terminó se sentó al lado de su marido.
- Diane, ¿te importaría dejarnos solos por un rato? -le solicitó y la niña obedientemente salió al jardín.
- Los niños estaban tan preocupados por ti. ¿Algo anda mal?
Michel no emitió palabra alguna; sólo miró profundamente a su esposa.
- No viviré para ver la próxima primavera -respondió finalmente. Anne se dio cuenta de que lo dijo totalmente en serio y una lágrima grande rodó por su mejilla.
- Todavía nos queda algún tiempo antes de eso.
- No sé si puedo vivir sin ti - sollozaba.
- Cuando el momento llegue, podrás soportarlo -trató de consolarla y se abrazaron por un rato. Después de este conmovedor momento, decidió regresar al trabajo y subió al ático.
- Y, Cristophe, ¿qué asuntos urgentes te mantienen ocupado aquí arriba? -preguntó mientras recuperaba el aliento tras subir las escaleras.
- Su editor en Londres me ha pedido que traduzca al inglés su más reciente almanaque. Su propio traductor está haciendo un desastre -. De pronto, Nostradamus comenzó a temblar incontrolablemente.
- ¿Qué pasa, maestro?
- No, no es nada, no te preocupes por mí. La Tercera Guerra Mundial está por comenzar -y con tristeza y mucho esfuerzo se dirigió hacia la ventana.
- Estás haciendo un trabajo excepcionalmente bueno, Christophe -dijo en el momento en que miraba el crepúsculo de la noche-, pero, ¿cuánto tiempo te llevará?
- Ya casi termino -el secretario respondió en tanto aplicaba los últimos trazos.
"No veo que pase nada en el cielo todavía", el clarividente pensó.
- ¿Ordeno esas botellas de cuello largo? -preguntó Christophe al paso que salía.
- Lo siento, no te oí. Estaba absorto en mis pensamientos.
- Sólo le preguntaba si quería que guardara esas botellas. No las ha tocado en años.
- Ah, sí, está bien -respondió Nostradamus mientras miraba fijamente por la ventana.
- Que tenga una noche agradable, lo veré mañana, Maestro -y con algunas botellas bajo el brazo, el empleado se fue.
Luego el cielo estaba de repente plagado de invenciones monstruosas y el aire se tornó negro. Una guerra horrorosa se estaba llevando a cabo justo ante los ojos de Michel. La violencia era sin precedentes. Llovía leche, acero, fuego y pestilencia y muchas naciones encontraron su muerte. La cantidad exorbitante de violencia incluso provocó terremotos y los ríos extendieron su curso. El comercio mundial colapsó por completo y la gente estaba sufriendo de hambruna y de sed. El anticristo no era una persona, sino más bien, un mundo frío y automatizado, el cual ahora había llegado a su fin. El vidente pudo ver todos los siglos en un vistazo y todo se veía terriblemente vacío. Para donde fuere que enfocara su visión, todo le era develado. Llevaría muchos miles de años antes de que la vida sobre la tierra sea reparada lo suficiente para crear un nuevo orden mundial. Acuario comenzaría un milenio de paz, en el cual el hombre prestaría tención al cielo y al espacio exterior. Debido a nuevas investigaciones en la relación entre nuestro planeta y el universo, las antiguas escrituras serían reinterpretadas. La religión y la ciencia finalmente se fusionarían. Luego un gobierno de coordinación sería instalado para gobernar el mundo entero y desde ese momento en adelante, todas las personas cooperarán entre ellas. Sin embargo, se le hizo mucho daño a la tierra y se puso en marcha un proceso irreversible. El planeta estaría plagado de inundaciones durante siglos y, después de eso, de extremas sequías, por el mismo tiempo que duren las inundaciones.
Michel encendió una vela y se sentó al escritorio. El sol ya se había escondido. Abrió su libro de manuscritos y anotó todo aquello que se le había develado ante él. De repente la llama de la vela comenzó a ondearse de un lado a otro y sabía que algo o alguien debieron haber entrado en la habitación. Se dio vuelta y vio a su esposa parada en la entrada.
- ¿Querrías hacer el amor conmigo? -inquirió con ternura. La divina solicitud ablandó por completo su corazón nuevamente. Sin respuesta alguna, sopló la vela y juntos bajaron las escaleras hacia su habitación. Después del encantamiento en la cama, la próxima visión se le presentó inmediatamente.

Sonó el timbre de la puerta y Ping rápidamente terminó de ponerse el maquillaje y salió corriendo.
- Buenos días, Srta. Lee, por favor suba -le solicitó el instructor, quien tenía puesto un par de amplias gafas amarillas. Ella caminó alrededor de un auto que volaba, el cual silenciosamente se mantenía inmóvil en el aire por encima del suelo y se acercó peligrosamente a las alas, las cuales se batían cómo un pájaro, más rápido de lo que el ojo podía ver.
- ¡Cuidado! ¡Pudiste realmente lastimarte con esas! -el maestro le advirtió, sentado del otro lado.
- Excitante -dijo al mismo tiempo que se ponía el cinturón de seguridad.
- Volar es, de hecho, muy simple; casi todos saben cómo hacerlo. ¿Es esta tu primera lección?
- Sí, Sr. Norton, y no sé nada de esto en absoluto -mientras examinaba el interior.
- Puedes llamarme Unix -dijo tan y mientras garabateaba algunas notas-. Tienes suerte, Ping. Tomas tu primera lección en el flamante auto que vuela y es el modelo más liviano. Sin contar el tanque de agua, sólo pesa cuatrocientos trece kilos.
- Pero es lo suficientemente fuerte, ¿verdad? -inquirió ella.
- Por supuesto. Cumple con todas las normas -y cuando dio un suave golpe a una manivela el techo transparente de cerró automáticamente-. Primero tendremos que volar fuera de New Water porque a los principiantes ya no se les permite practicar en la ciudad -y mediante el uso de un mecanismo de dirección extra, llevó el vehículo muy alto por encima de la zona del centro urbano de bajos recursos y dentro de cielo sofocante.
- Iremos a Bering Plateau; allí puedes cometer todos los errores que quieras.
- No soy tan tonta -ella respondió con descaro.
- Broma estándar -se disculpó y volaron hacia la zona de práctica de gran extensión. Una vez que llegaron allí, detuvo el auto volador muy por encima del altiplano de sal.
- Ahora te paso a ti los controles, Ping. ¿Prefieres instrucciones orales o por telepatía?
- Orales, por favor.
- De acuerdo. Lo más importante es la palanca de control. Puedes moverla arriba y abajo, adentro y afuera y de izquierda a derecha.
- Sí, lo sé.
- Sólo comienzo por el principio. Al lado de la palanca de control se encuentran los pedales. El pedal derecho es para la aceleración y el izquierdo es para un descenso derecho. Si no haces nada, la máquina se mantendrá en el aire y se quedará en el mismo lugar. Bien, ahora toma el volante, mientras yo me encargo de los pedales.
Ping movió la palanca de control hacia adelante y la máquina inmediatamente inclinó la nariz hacia abajo.
- ¿Comprendes? -expresó-, nos quedamos en al mismo lugar porque no estoy pisando el pedal del gas. Pero ahora lo haré, solo un poco -y el auto volador comenzó a descender lentamente-. Ahora tira la palanca hacia atrás o tendremos un accidente -. Ella hizo como él le pidió y la máquina pujó la nariz hacia arriba y ganó altura nuevamente.
- Ahora gira a la izquierda y luego a la derecha -ordenó. Ella lo intentó y dio algunas vueltas cerradas.
- Ahora vas a pisar sobre el gas al mismo tiempo -y su estudiante logró volar la máquina por encima de la plataforma a trompicones.
- Mira, alguien está caminando por allí -dijo de repente y dio un toque a la ventana para señalarlo.
- ¿Quién estaría caminando por aquí? -se preguntó Unix sorprendido-. Debe de estar perdido. Sería mejor que vayas hasta allí -y preparó el auto volador para dirigirse a la dirección correcta, aunque un poco torpemente.
- Estás aprendiendo bastante rápido. Al final de la lección de hoy, podrás volar -la elogió. Entre tanto, se estaban acercando al mortal con el atuendo largo y marrón, quien se abría paso por la superficie reseca completamente solo.
- A juzgar por la forma en que está caminando, él es un Longevo -sugirió Ping.
- Podrías tener razón porque un ser inteligente no estaría caminando por estos alrededores. Deja que me haga cargo de los controles por un minuto -y logró maniobrar la máquina silenciosa hacia la derecha al lado del excéntrico lento y empeñoso. Luego el techo se abrió deslizándose para que pudiera llamarlo.
- ¿Necesita ayuda? - Y el solitario casi se muere del susto, estaba tan asustado que inútilmente comenzó a huir.
- ¡Ese tiene que ser un Longevo, por la forma en que actúa! -Unix se rió.
- Probablemente provenga de la fábrica de derretimiento en el Polo Sur -sugirió Ping.
- Eso es casi imposible; habría tenido que viajar miles de kilómetros. Es triste que sus ancestros tengan los genes desarreglados. Antiguamente, ellos querían tanto vivir por siempre que se olvidaron considerar los aspectos negativos de eso. Sólo se hizo evidente después de que tuvieron hijos. Hoy en día, para lo único que son buenos es para derretir hielo.
- Y aún así, se meten en el camino -Ping bromeó-, excepto este…
- Alertaré a las autoridades del Puerto Danés -dijo y luego de contactarse con ellos, continuó con la lección. Después de algunos ejercicios, su estudiante realmente estaba tomándole la mano y ya era momento para un desafío más grande.
- Ahora iremos a buscar corrientes de aire. Dejaremos las rutas de vuelo transitables solo para algunas lecciones más -y le ordenó que diera la vuelta.
- Salimos hacia el Océano Pacífico o lo que quedó de eso -él bromeó y volaron hacia el sur a una velocidad de quinientos kilómetros por hora. Un ratito más tarde, la costa se asomó.
- Hay una zona libre con muchas corrientes de aire alrededor del archipiélago Emperor -él le informó.
- ¿Por ahí debería volar?
- Si puedes. Pero mira a tu alrededor todo el tiempo, Ping, no te confíes demasiado en el radar.
- Todavía no vi ningún radar -ella respondió y debió tragar saliva.
- Verifica también todos los metros -luego le pidió con insistencia.
- Se prendió una luz roja -agregó enseguida.
- Viejo, esta cosa se queda sin combustible tan rápido -dijo entre dientes-. Esa luz significa que tenemos poco combustible. Continúa y desciende un metro por encima del nivel del mar.
- Entonces, primero debería soltar el pedal de gas, ¿cierto?
- Correcto -confirmó. Ping quitó el pie del pedal y presionó el otro pedal para descender. El auto volador bajaba inmediatamente. Cuando se acercaron al mar, abruptamente ella soltó el pedal y quedaron paralizados de una sacudida.
- No te preocupes, tiene un indicador de velocidad automático -le aseguró -. Y después de todo, la máquina es a prueba de agua -. Unix luego piloteó él mismo el auto directamente hacia el nivel del agua.
- Ahora presiona el botón púrpura y el vacío hará el resto. Por casualidad, ¿sabías que al comenzar en enero sólo se te permite poner cien litros de agua de mar en el tanque?
- No, no tenía noción de eso -respondió-. Sí que me siento culpable ahora que voy a estar contribuyendo con la evaporación de los océanos.
- Ajá, todos quieren tener su propio auto y el derretimiento del hielo en los polos no es suficiente para mantener el nivel del mar alto. Entonces vamos a tener que ser más mesurados. Después de todo, ¿qué podemos esperar? Con algo así como mil millones de aviones en el aire, todos quemando agua durante años. Y la sequía continúa. La lluvia es considerada como un regalo del cielo hoy en día.
- Ni siquiera he visto llover -comentó Ping mientras los instrumentos daban una señal de que el tanque estaba lleno nuevamente-. Vaya, solo una gota…
- Qué mal por ti. Es una hermosa vista. Bien, ahora ve directamente hacia esas islas - y el auto volador tomó velocidad otra vez.
- Estamos vaciando el planeta -Unix insistió en eso-. La gente pensaba que la combustión del agua por el petróleo era la solución para el problema del combustible, pero ahora literal y metafóricamente nos estamos secando.
- Hay un plan para condensar humedad del aire en una gran escala -comentó ella.
- ¡Eso jamás funcionará! Antes de que lleguemos a esa pequeña isla por allí, quiero que te eleves a seiscientos nueve metros en rumbo 315. El viento sopla a veinte nudos desde el noreste y siempre debes tener en cuenta al viento -. Ping tradujo la terminología técnica, tiro la palanca de control hacia atrás y piso el pedal de gas. Parecía ser lo correcto y él le dio algo más de tarea para realizar alrededor del grupo de islas.
- Estoy satisfecho con lo que has llevado a cabo -expresó finalmente-. Volemos hacia el norte nuevamente y aumenta a 1800 las revoluciones por minuto -. Y regresaron hacia la plataforma Bering. El tiempo se había pasado volando y el sol estaba desapareciendo en la atmósfera viciada.
- ¿Supiste que la nave espacial de Mabus parte para M'charek la próxima semana? -preguntó cuando regresaron a tierra.
- Sí, por supuesto, lo he estado siguiendo a cada minuto. Cientos de hombres y mujeres van a ir y les llevará treinta años llegar allí -Ping dijo mientras vigilaba los indicadores.
- El planeta habitable ya es vulgarmente denominado "El Pequeño Príncipe", ya que su circunferencia es sólo la mitad de lo que es la Tierra -continuó.
- Menos de la mitad.
- Sí, un poco más pequeño. Supongo que la colonización de M'charek es la solución para nuestro problema de sequia. Nuestro globo terrestre está bastante en decadencia. Algunos pesimistas predicen que sólo podremos estar aquí por otro medio siglo antes de que la humanidad muera a causa del calor infernal. Dicen también…
- Me estoy distrayendo, Unix, me estoy cansando -ella lo interrumpió y él se hizo cargo de los controles.
- ¿Qué te parece si le hacemos una visita a la cima de Komandorski? -sugirió-. La nave espacial está amarrado por encima y pasaremos justo por ahí de todos modos.
- Qué idea genial -Ping respondió; al menos ella pudo relajarse ahora. Aumentó la velocidad y un rato más tarde llegaron a la cima de la famosa montaña en la planicie Ochotsk, en donde se había construido un ascensor súper alto entre la tierra y el espacio. El cable se mantenía parado derecho debido a la fuerza centrífuga. Volaron alrededor por un rato.
- Desde aquí entrarán al espacio el próximo mes -dijo él-. Me encantaría viajar en ese barco solar con esas grandes velas.
- ¡Preferiría quedarme aquí en la tierra!
- No sabes lo que estás diciendo. El mundo entero se está tornando lúgubre día a día, ya casi nada más crece aquí.
- Aún amo a la Tierra.
"Las mujeres son tan sentimentales", pensó. Volaron alrededor del elevador, el cual llegaba afuera de la atmósfera terrestre y luego regresaron hacia New Water.
- Veo que Longevo aún sigue deambulando por aquí debajo -Ping descubrió cuando cruzaron el punto sureño de la planicie salada.
- Lo denunciaré una vez más -dijo y volaron arriba por ronda de circunvalación.
- Vaya, es más difícil de lo que pensé que sería -ella admitió cuando la alcanzó hasta su casa.
- Lo estás haciendo muy bien -Unix la volvió a elogiar-. Pero la parte más difícil es aún pasar los exámenes teóricos.
- Eso lo resolveré cuando llegue el momento, supongo. ¡Hasta la próxima semana! -y de un portazo cerró la puerta del frente.

Era temprano en la mañana y la espalda desnuda de Anne con picardía se encontraba al descubierto sin las mantas. De su lado de la cama, Michel observaba fijamente los fuertes hombros de ella, cubiertos con sus rizos desordenados, los cuales eran aún marrón oro. Todavía estaba dormida y a pesar de ser una visión tentadora, él ya no tenía ganas de estar en la cama. Cubrió la espalda de Ana y se levantó. El clima estaba frío y sombrío y a medida que descendía las escaleras sus articulaciones crujían igual que un viejo carruaje. Abajo en la sala de estar, él prendió el fuego inmediatamente para echar fuera la humedad de la casa. Mientras refregaba sus ojos con los dedos torcidos, oyó un golpe amortiguado. El sonido vino desde el lado del jardín y el viejo científico decidió ir a ver qué lo había causado. Se dirigió hacia el patio, cruzó la galería, detrás de la sala de estar y vio a un gorrión sobre el suelo, aturdido.
"Pobre diablo, pensaste que podías volar a través de la ventana, ¿cierto?, pero ahora la ventana tiene vidrio. Los seres humanos están creando confusión por todas partes." Miró al gorrión por un rato. Parecía que no podía recobrar la compostura. Entonces entró y en la cocina vertió un poco de agua en un pequeño bol y sumergió un poco de salvia en el. De regreso al patio con cuidado recogió al pajarito. Le abrió el pico y le puso en la boca unas pocas gotas del elixir. El pájaro vino en sí y asustado de ver esas grandes manos humanas, comenzó a retorcerse.
- Basta ya, soy el doctor -susurró y ubicó al gorrión en un rincón en donde pudiera relajarse. Cuando se inclinó, de pronto tuvo un ataque de gota y enormes ondas de dolor se dispararon a través de todas sus articulaciones. Era insoportable y se arrastró hacia dentro de la casa sobre sus manos y sus rodillas. Anne se había levantado, mientras tanto, y justo estaba bajando las escaleras, desprevenida, cuando vio a su marido sentado y acurrucado en el sofá.
- ¿En dónde está el dolor? -preguntó preocupada.
- Por todas parte -se quejó-, pero especialmente en mi rodilla izquierda -. Con cuidado, ella le quitó la pantufla y la media, pero hasta el más mínimo roce en la pierna afectada lo hacía temblar.
- No le hace nada bien con sólo mirarla -se quejaba.
- Debo verla por un minuto -y ella enrolló la pata del pantalón. Alrededor de la articulación de la rodilla deformada vio la piel hinchada y púrpura.
"Eso no se ve bien", ella pensó y sintió su pulso. El latido de su corazón estaba muy acelerado. Corrió hacia la cocina y mezclo algunas hierbas analgésicas con una buena cantidad de alcohol.
- ¡Bebe esto! -le ordenó cuando regresó. Michel bebió todo hasta el fondo y esa bebida le hizo bien. El ataque disminuyó.
- Voy a salir a recoger lavanda con los niños en un minuto y luego te lo voy a frotar todo sobre tu cuerpo -le informó. Ahora también los niños estaban arriba y César y Madeleine iban a ayudar a su madre. Salieron a los campos con una canasta para recoger la hierba que tenía un efecto curativo sobre el reumatismo. Tuvieron que buscar por un rato porque la hierba, con sus hojas verdes grisáceas, sólo crecía en las colinas empinadas durante esta estación. Una vez que el canasto estaba lleno, regresaron a casa rápidamente. Christophe había llegado, mientras tanto, y juntos llevaron al erudito a rastras escaleras arriba por tercera vez. Anne quería desvestir a su marido en la cama, pero el leal sirviente aún estaba allí.
-Ahora vete, Christophe -ella le ordenó y él con desgano salió de la habitación. El viejo científico ahora yacía desnudo sobre su estómago y su esposo se sentó del otro lado. Luego ella comenzó a frotarle la hierba calmante en el cuerpo, desde la cabeza hasta los dedos de los pies. A medida que ella deslizaba sus manos suavemente hacia la parte de abajo del cuerpo de Michel, se topó con protuberancias de gota bajo la piel, lo cual no había mencionado antes. Los crecimientos mórbidos se sentían horribles. Después del masaje, ella lo cubrió con cuidado.
- Puede que comiences a sentir sueño -dijo. Le agradeció, pero no pudo comprender sus palabras entre dientes y salió de la habitación. Durante los próximos días, ella repitió el tratamiento dos veces al día y la casa entera olía a lavanda. Su salud estaba mejorando. Semanas después del golpe aterrador, él pudo movilizarse dentro de la casa, muy lentamente e intercambió unas pocas palabras con sus niños. Todo estuvo bien por un mes aproximadamente. Cuando el invierno comenzó, sin embargo, él se colapsó y solo pasó los días con el mayor esfuerzo. Rápidamente llamó a un escribano público y en secreto escribió su testamento.
"El mismo comportamiento que mi padre", pensó con tristeza, cuando el funcionario público se fue con los deseos de Michel en un papel. Nostradamus ahora se había retirado permanentemente al ático y trabajaba sobre su obra principal Las Profecías hasta que ya no pudo más.
"Sólo un verso más y eso será todo", pensó. Cuando había terminado la décima Centuria, de repente no se sentía bien, perdió el equilibrio y se dejó caer hacia atrás. Allí estaba, sobre el piso, y tranquilamente, pero con una mente clara, miraba fijamente el techo. Su vida en la tierra había llegado a su fin y tirado al lado de su telescopio, exhaló su último aliento.





Capítulo 15



Mabus perecerá pronto y luego vendrá
Una terrible destrucción de humanos y animales
De repente la venganza aparecerá
Cien manos hambrientas apenas caiga el cometa


Un plano desolado con un cielo sofocante se extendió ante él.
"¿Es este el cielo, en donde mi alma debe encontrar paz?" Nostradamus se preguntaba seriamente. Pero esto en verdad no se parecía al paraíso prometido y trató de averiguar qué era. Una cosa era segura: su espíritu no lo había abandonado porque aún tenía aspiraciones. Hacía un calor infernal aquí. El sol brillaba brillantemente y más grande que antes. En la distancia él pudo ver el mar y los caparazones innumerables en la arena le develaban que el agua de mar solía fluir aquí en el pasado. El mar se había secado por kilómetros hacia el sur.
"Esto parece Camargue en el futuro", supuso. Justo por encima de la línea del horizonte, él detectó una señal de vida. Parecía estar creciendo. Lentamente cayó en la cuenta de que era una máquina que lo estaba enfocando y, unos momentos después, un auto volador se detuvo justo delante de él. El techo corredizo transparente se abrió deslizándose y se asomaron un hombre que tenía puesto gafas amarillas y una niña china.
- ¿Puedo ayudarlo? -dijo el hombre amigablemente. Pero el vidente no tuvo oportunidad de responder a la pregunta porque justo en ese momento un gran cometa pasó la atmósfera de la tierra. Los tres mortales volcaron toda su atención hacia el coloso encendido, el cual se acercaba a la tierra a una velocidad sorprendente. El agotado planeta tierra había de algún modo atraído al cometa y parecía como si su congénere venía a ayudar justo a tiempo. Todos sabían que algo terrible estaba por pasar y se miraron unos a otros con expresiones de desconcierto. Michel calculó que ese pedazo de roca golpearía aproximadamente mil kilómetros desde donde estaban. Cuando eso sucedió, el impacto fue aplastante y el planeta crujía en todos sus empalmes. Se sintió como una violenta agresión hacia nuestro propio cuerpo.
"La Inundación se acerca", todos se dieron cuenta. El ataque catastrófico a la Madre Tierra los hizo comprender a quién debían agradecer por su existencia. Pero era demasiado tarde para la humildad o el arrepentimiento. Los dioses habían decidido apartar el grano de la paja y segar todo hasta no dejar casi nada. Los dos compañeros de infortunios, en el auto volador, miraban fijamente hacia adelante sin comprender y esperaron por lo que iba a venir. La tierra giratoria, la cual se había estado moviendo alrededor automáticamente hasta entonces, redujo el giro y todos contuvieron la respiración.
"Dios mío, la desaparición del hielo de los polos puede conducir al desequilibrio", dijo Michel entre dientes. Sus palabras habladas se hicieron realidad inmediatamente y el eje de la tierra comenzó a caerse. El planeta empezó a dar vueltas descontroladamente. Por el cambio de interacción de fuerzas sobre el cuerpo celestial, no tardaron en surgir terremotos y volcanes en erupción por todas partes.
El auto volador aún estaba enfocando fijamente por encima del suelo, pero la gente dentro miraba alrededor con desesperación. Ahora comenzaba a vibrar peligrosamente bajo los pies de Nostradamus y de pronto el mar rugió. Un maremoto venía hacia ellos como alma que lleva el diablo. Los dos aviadores salieron a toda velocidad en su máquina. El vidente logró evadir el muro de agua en su propio poder, al lanzarse muy alto en el aire. El cielo, mientras tanto, se estaba poniendo oscuro: el sol, la luna y las estrellas desaparecieron detrás de las nubes de polvo, agua y fuego. Era el momento de huir hacia un refugio más seguro.
"Pronto me quedaré sin energía y me precipitaré en el océano", Michel se preocupó. "Mi alma es todo lo que me ha quedado. Qué estoy diciendo, me estoy olvidando de mis memorias." Y mientras daba gracias por lo que tenía, voló hacia las montañas del norte a alta velocidad para refugiarse entre ellas. En el camino se dio cuenta del desastre terrible que estaba sucediendo en la tierra. Tormentas anormales tronaban estruendosamente por tierra y por mar y los aviones caían igual que las hojas en otoño. Las ciudades y los pueblos se convirtieron en montañas de escombro y los barcos eran devorados por las olas que llegaban hasta las nubes. Un temor desesperado se apoderó de todas las personas sobre la tierra y muchos murieron del miedo. Nada ni nadie podían defenderse contra esta fuerza de la naturaleza y sólo seguía empeorando. No hubo lugar alguno que se salvara. Trozos de la Tierra reventaban en pedazos o se chocaban entre sí con fuerza intensa y capas espesas de piedra fundida formaban nuevas montañas y abismos aquí y allá. Las fuerzas de los cielos seguían moviéndose y una abundante lluvia, la cual había sido retenida durante años, comenzaba a caer. Enseguida, los países que se habían secado completamente, el agua de lluvia los inundó. Un puñado de naves espaciales trataban de salir fuera de la atmósfera terrestre con la ayuda de un rayo láser.
- Dios, ¿por qué eres tan despiadado? -preguntó Michel mientras observaba todo desde una gran altura y luego, un rayo lo golpeó. Él cayó muchos kilómetros, en estado de shock, pero aterrizó, vivo, en un valle que parecía estar aún intacto.
"Dudé de Él", se dio cuenta, tembloroso, y, como una serpiente que debía arrastrarse sobre su estómago como castigo, huyó hacia las montañas. El agua de mar seguía elevándose y el valle se llenó completamente. Para mantener su cabeza fuera del agua, debió refugiarse en una montaña. Parecía que estaba seguro allí por un rato, pero de repente el valle se abrió de golpe y magma rojo salía a borbotones de los agujeros y grietas. La confrontación entre la lava y el agua produjo un sonido sibilante y ensordecedor. Gases venenosos y vapor caliente y encendido se elevaban y amenazaban al fantasma apresurado, quien debía subir cada vez más alto.
"Esto se está tornando desesperante", pensó y con la fuerza de la desesperación, subió los muros de pura roca gateando. Las explosiones se sucedieron nuevamente, las cuales esta vez causaron un enorme turbión y debió sostenerse en el muro con todas sus fuerzas. Con una chispa de esperanza continuó escalando. Un ratito después, una poderosa explosión colapsó las laderas de las montañas, pero milagro de milagros, su sendero quedó intacto. Sin embargo, no pudo ver futuro alguno para él y se preguntó dónde terminaría todo. Abatido, llegó a la cima, donde observó el fin de los tiempos sobre el horizonte. La Inundación ahora llegó a la cima y ya no existía clara distinción alguna entre el cielo y la tierra. Las cadenas montañosas desparecieron en barrancos y los mares enfurecidos se alzaron en el aire. Estelas de nubes fueron succionadas por los agujeros, sólo para volver a soltarlas de inmediato.
"¿Por qué es esta montaña la única que queda en esta masa de remolino?" se preguntó. Y por un momento pensó que era igual a Dios.
"¡Uy!, perturbación mental, eso es todo lo que me falta ahora", comprendió luego de una introspección. La ilusión apenas había sido combatida cuando algo asqueroso se acercó arrastrándose hacia él por detrás. Penetró en todas sus fibras y mil escalofríos se descargaron por la espalda.
- Bien, ¿estás disfrutando de la vista? -una voz aterciopelada con un corazón de hierro habló de repente. La cima de la montaña se petrificó y el aire se tornó sombrío. Con rodillas temblorosas, Michel se dio la vuelta y vio que alguien estaba parado allí: era Lucifer, el arcángel caído.
- Tú has sido mi mejor estudiante, hasta ahora -continuó-. Muchas personas sabias en la tierra creen que pueden entenderme, pero esa frivolidad es extraña para ti -. El jefe diablo irradiaba una intensa energía negra y esta succionó lo último de energía del debilitado profeta. Había tres cuernos sobre la cabeza de Satán, pero de repente otro se asomó y los demás le hicieron lugar. Podía pulverizar a sus víctimas sin esfuerzo con sus grandes garras de bronce y sus dientes de hierro. Cualquier cosa que quedara sería pisoteada con sus pies. Sus fuertes alas además demostraban que escapar sería imposible.
- Me has hecho algunos favores muy especiales -fingió nuevamente-. Eres el mayor pecador de todos los tiempos -. Y una enorme oleada de orgullo brillaba desde sus ojos mientras dos cuervos volaban para posarse sobre sus hombros. Sus palabras no lograron hacerle entender al mortal ya que acababa de darse cuenta de que su propio corazón se sentía como un terrón de hielo.
- Has proferido maldiciones desastrosas con tus predicciones -explicó Lucifer mientras un pedazo de una planta de lúpulo crecía por su boca.
- ¿Qué? ¿Yo? -dijo Michel tartamudeando y completamente atónito.
- Sí, tú, incluso esta Inundación fue iniciada por ti. He tenido grandes planes para ti desde el comienzo; tu talento no puede ser rechazado. De acuerdo, tuve que darte un pequeño empujón de vez en cuando - mordió la planta que crecía y la masticó.
- ¿Qué? ¿De qué estás hablando?
- Y como recompensa, logras finalmente conocer a tu maestro -expresó Lucifer ignorando la pregunta y señalándose a él mismo-. Ahora, tengo una proposición: tú me adoras y a cambio te daré todo mi mundo.
- Eso me pondrá en el sendero equivocado…
- ¿Qué? ¿Piensas que mi propuesta no es lo suficientemente buena para ti? -Lucifer dio un alarido y su voz reverberó alrededor de ellos-. De acuerdo -y dio unos pasos hacia adelante. Su estudiante, entretanto, miraba alrededor preso del pánico y pensando la manera de salir volando.
- Eso no será nada bueno para ti -dijo Lucifer entre dientes al leer los pensamientos de Michel sin esfuerzo alguno-. Siempre derroto a mis enemigos. Su poder es mi combustible -y el desesperado fantasma echó atrás su plan.
- Soy sumamente poderoso. Me burlé de ti en la cima del Etna y de pronto aparecía en la tapa de tu libro o hice aparecer una linda llama pequeña en tu sala de estar. Siempre estuve contigo en todas partes y sé más que tú lo que sucede en tu interior. Quieres salvar almas. Pero sé realista. Nadie te ayudará y tú apenas tienes la capacidad de salir volando. Y mira a tu alrededor… ¡No tienes alternativa!
Michel consideró por un momento si podía ocultarse en su cuerpo terrenal.
- Ja, ja, olvídalo; tu cuerpo ya está descompuesto. Nada queda para arrastrase dentro -dijo Lucifer inmediatamente. Cada pensamiento era atrapado instantáneamente y en silencio, el mortal le rezaba a Dios.
- Oh, Dios. Dios está de acuerdo con todo, sin importar si estás vivo o muerto. Yo, por otro lado, traigo luz. Tu reputación y tu clarividencia son gracias a mí. Si no hubiera logrado que tu familia anterior muriera a causa de la plaga, habrías sido nada más que un doctorcito de barrio.
Michel no podía creer lo que estaba oyendo y seriamente consideró dejarse llevar hacia la tabla de carnicero.
- Lo único que quiero de ti es cooperación -el portador de luz ahora reveló-. Cada pedacito ayuda y juntos somos fuertes. No seas tan sentimental, la vida continúa, lo sabes. Tu esposa ya le echó el ojo a Claude de Tende, ya sabes, ese gobernador. Y tus hijos, están todos felices de finalmente no estar dominados por ti.
- ¡En el nombre de Jesús! -Michel gritó de repente.
- ¿Quieres meterlo en esto a él también? Es obvio que no aprendes rápido. Jesús no te ayudará. Está caminando en círculos en algún lugar tratando de atrapar su propia cola.
Nostradamus se cayó sobre sus rodillas en sufrimiento y evocó sus predicciones.
"¿Yo realmente provoqué todos estos desastres?"
- Sí, pero está bien. Puedo volverlo atrás, si tengo ganas. Pero sólo bajo una condición, y esa es que tú te entregues a mí.
- ¡Te detesto!
- De acuerdo, haré la oferta más atractiva. ¿Qué opinas de esto?: además de obtener toda mi clarividencia, tú puedes también regresar a tu esposa con un cuerpo más saludable.
Michel estaba siendo provocado hasta decir basta y la tentación era tan fuerte que casi sucumbe ante ella, pero por fortuna recordó la cosa más importante.
- Oh, tú y tu alma infernal. No seas tan cerrado y piensa a lo grande por un cambio -Lucifer se quejó mientras se acercaba dando pasos.
Su víctima se estaba levantando y vio el rostro del diablo cada vez más cerca. Era tan horrenda, que involuntariamente retrocedió ante eso.
- ¿Te he juzgado mal después de todo? -Lucifer expresó con ira-. ¿Es esta la gratitud que recibiré de ti? Y hasta envié a Hermes para que limpiara los establos internos de Augeas. ¿Eres realmente un alma simple, para permanecer atascado en esa forma insignificante de pensar? ¡Pude haber dejado eso a cualquiera de mis simples ayudantes!
- Tú sólo tienes poder sobre la Tierra. La humanidad te sobrepasará -de repente su estudiante protestó.
- ¿Te refieres a ese puñado de idiotas que tratan de volar hacia el espacio exterior? Un defecto menor; nadie es perfecto. Ellos, sin embargo, están condenados a morir o a deambular sin rumbo fijo en el espacio por la eternidad. Verás, una nueva era de hielo está comenzando aquí. Y me estoy aburriendo de ti, Nos-. El soberano de la oscuridad estaba parado muy cerca ahora y lo miraba a él con desdén. Luego el fuego santo se encendió en el corazón de Michel. Sus temores desaparecieron y alzó su cabeza y dijo: "Si alguna vez hubo alguien que siempre encontró al diablo de frente, probablemente fui yo, pero yo no soy, no tengo maldad. Jamás te venderé mi alma a ti".
Los dos cuervos de pronto se dieron a la fuga de los hombros de Lucifer, echó a correr hacia el descreído y lo empujó al abismo.
- ¡Entonces arde en el averno por siempre! -Satán dijo luego de que él y Michel cayeran en los arroyos de lava roja candente.

Francia se encontraba en un duelo profundo después de la muerte de su ilustre compatriota y todos izaron su bandera a media asta. Una avalancha de funcionarios prestigiosos llegó a Salon de Provence de todas partes, para presentar sus últimos respetos al vidente. Bajo los auspicios de la familia, los restos físicos fueron enterrados en la iglesia Cordeliers. Mientras un cura daba el sermón, el ataúd estaba ubicado en el monumento conmemorativo con el público observando. Anne estaba parada en el frente con los niños, nerviosa por los procedimientos. Sus cuñados ancianos estaban parados detrás de ella. La lápida conmemorativa había sido ubicada directamente arriba dentro del muro, a solicitud de Nostradamus, para que sus enemigos no pudieran pisotearle la garganta. Después de que el fallecimiento había sido bendecido, el sepulcro fue cerrado y Anne melancólicamente tocó la tapa de piedra sobre la cual el retrato de su marido fue tallado a la altura de la vista. La imagen lo mostraba a la edad de cuarenta y nueve. Su escudo de armas también estaba allí. Luego ella tristemente se arrodilló delante de la tumba y leyó el texto sobre la piedra de mármol conmemorativa, la cual ella misma había escrito y la cual ella había arreglado que sea ubicada debajo. Las palabras fueron grabadas en latín: "Michaelis Nostradami Ummortaliu". Después de eso, todos se sentaron en los bancos de la iglesia y el gobernador de Provence dijo unas palabras finales.
"Querida familia y amigos", expresaba Claude con un nudo en su garganta. "El mundo ha perdido a una persona muy especial en estos últimos días. Una persona quien, al comienzo de su carrera como médico logró salvar miles de ciudadanos de la plaga y quien más tarde nos permitió una mirada al futuro a través de sus profecías sin precedentes. Pese a su impertinencia, Michel de Nostredame fue un hombre muy piadoso. Jamás fue intimidado por nada ni por nadie. Por el contrario, caminó el sendero de Dios con confianza y desafió muchos peligros. Pero además de su inimitable talento y tenacidad, también fue un padre cariñoso", y todas las miradas se dirigieron a los seis niños, quienes habían estado muy silenciosos todo este tiempo. Claude continuó: "Yo una vez tuve que, en contra de mi propia voluntad, encarcelar a mi amigo por órdenes superiores. Pero cuando fue liberado nuevamente, jamás me guardó rencor. Esto me causó una gran impresión. Lo admiré enormemente, y quien no lo hizo." El gobernador luego se dirigió a su amigo enterrado: "Michel, si hay alguien quien ha predicado el buen ejemplo de lo que el Señor espera de nosotros, ese eres tú. Que tu alma encuentre la paz." La viuda estalló en llanto después de esas últimas palabras y Claude se acercó para consolarla. Luego él ofreció sus condolencias a los seis niños y a los cuñados y todos siguieron su ejemplo. Cuando los dignatarios, amigos y otros huéspedes importantes habían todos expresado sus pésames, dejaron la iglesia. Claude y Anne intercambiaron unos pensamientos.
- He sido tan grosera con él -Anne gimoteaba-, se merecía una mejor esposa.
- Está siendo muy dura con usted. Usted era realmente su orgullo y felicidad -Claude la tranquilizaba y posó su brazo por sobre el hombro de ella como para protegerla. El resto de los parientes ahora estaban saliendo de la iglesia y los niños estaban todos parados allí, al parecer un poco perdidos.
- Bueno, será mejor que me vaya -expresó Anne-, esos seis niños me necesitan. O mejor dicho, yo los necesito a ellos.
- Si necesita a alguien con quién hablar, no dude en venir a verme -se ofreció Claude.
- Es muy tierno de su parte, pero estoy segura de que estaré bien -y todos se fueron de la iglesia Cordeliers, la cual estaría cerrada por un período de tiempo indefinido.

Al día siguiente, Anne recibió cientos de cartas de pésames de todas partes del país, incluso una de la reina. Con la ayuda de Christophe, ella escribió una nota de agradecimiento a cada uno. El escribano público, mientras tanto, contactó a la viuda y le informó que su difunto esposo había recientemente preparado un testamento. Ante la presencia de los niños, él se lo leyó. Resultó que Michel le había dejado a su esposa la enorme suma de más de 3444 coronas más una cantidad individual para cada niño. En el patrimonio había además una carta que estaba especialmente dirigida a su hijo César. El jovencito, quién ahora tenía dieciséis, se sintió honrado de aceptar la carta y se sentó con ella en la galería. Sentado en la mecedora de su padre, leyó la carta emocionalmente cargada.
"A mi hijo César. Qué la vida y la fortuna te acompañen. Tu llegada tarde me costó mucho de mi tiempo nocturno, para escribir aquello que quiero dejarte después de mi partida hacia el otro mundo. Estas son mis percepciones sobre el propósito y progresión generales de la humanidad, las cuales me fueron otorgadas por las autoridades superiores. Esas visiones han sido incorporadas en Las Profecías. Siento que debo escribir esta carta aunque tu mente delicada, debido a tu tierna edad, no comprenderá aún su contenido. Todas mis predicciones se sucederán de acuerdo con las estrellas, pero las aventuras del género humano serán inciertas en su equilibrio porque todo en última instancia está controlado por Dios mismo. La astrología no puede determinar el destino humano con certeza alguna. Sólo aquellos con divina inspiración pueden develar algo real. Tuve el privilegio de experimentar esta divina inspiración y muchas de mis predicciones se han hecho realidad en muchas partes del país. Mis mensajes, sin embargo, podrían caer en las manos equivocadas de futuros líderes, quienes podrían usar incorrectamente las profecías o descartarlas, lo cual haría hincapié en lo opuesto. Esto debilitaría el desarrollo de la humanidad y por esta razón he ocultado las profecías tras cuartetas inimitables. Como dice el viejo dicho: no echarles margaritas a los cerdos. Por consiguiente he usado aforismos oscuros y desordenados con el fin de no perjudicar la cerrada inteligencia en el presente o en el futuro. A veces desearía poder estar en silencio. Sin embargo, no puedo hacer nada más que pasarte mis entendimientos. Sería una señal de falta de atención de mi parte, ya que los mensajes ocultos servirán al curso de la humanidad al mostrarles su lugar. Sólo los iniciados podrán comprender los versos. No es para que la persona común sepa los tiempos y momentos dados. Con el fin de conducir y proteger a la gente común, el Creador develará reiteradamente los secretos del futuro y del pasado para los más puros. Las Revelaciones de las obras divinas son perfectas. La capacidad para el clarividente se recibe del alma del fuego sensible, la cual puede tocarse durante el descanso nocturno. Las visiones que manan de allí no deben confundirse con el conocimiento natural de los seres vivientes. Las visiones sobrenaturales se originan con la fuente etérea y se mantienen ocultas bajo el arco del cielo. Hijo mío, rezo para que tú jamás cedas tu inteligencia a los sueños y trivialidades que pueden agotar tus cuerpos superiores y jamás permitas que el alma se pierda en última instancia. Dejé mi taller de trabajo vacío. He sacrificado mis libros llenos de sabiduría secreta debido a Vulcanus, con el fin de alejar su peligroso poder del público. Cuando quemé los libros, el cielo se tornó inusitadamente claro y eso me demostró que había tomado una buena decisión. Dios me ha favorecido y espero poder pasar mi inspiración a tu espíritu. Tu padre parece estar muy lejos ahora. Pero no me sacan más lejos del cielo con mis sentidos que de la tierra con mis pies. Y no me elogies en el cielo; soy un pecador, más grande que cualquier otro. Per considerando tu mente sensible, no me adentraré más en ese tema. Lo que te dejo son Las Profecías. Las predicciones en este libro están relacionadas con el arco a lo largo del cual la luna se mueve. He descubierto que antes de que la tierra se queme, habrá tales inundaciones que cada centímetro del suelo se encontrará bajo agua. La humanidad como la conocemos dejará de existir a la larga. Pero no te atemorices por estas circunstancias catastróficas. Llevará siglos para que eso suceda y antes de ese momento, espero tener una oportunidad para explicarte los versos en persona. Que Dios te otorgue prosperidad."

Salon de Provence se tornó en un lugar popular de peregrinación. Miles de personas anualmente visitaban la tumba del legendario vidente y todos los días un zumbido en la iglesia Cordeliers se podía oír. Sólo en la noche regresó la paz y el silencio la invadió, hasta que 225 años más tarde, dos soldados supersticiosos seriamente irrumpieron este ritual. Una noche, durante la revolución francesa, Bruno e Yves, quienes estaban acampados cerca, estaban dando vueltas alrededor de la gran fuente. El dúo inseparable necesitaba algo de entretenimiento y estaban conversando y bebiendo.
- ¿Sabes lo que sueño? -Yves bramó-, ¡uno de esos cañones de hierro fundido montado!
- Fuerza bruta -fue la opinión de Bruno-, creo que la hechicería es mucho más emocionante que eso.
- Y cuánto más grande el caño, más hermoso es -su amigo seguía parloteando.
- ¡No necesitas un estúpido cañón, viejo, si sabes algunos trucos de magia!
- Qué, ¿tienes talento sobrenatural? -preguntó Yves mientras le pasaba la botella de vino a su amigo.
- No, ¿pero tienes un cañón? -respondió Bruno creyéndose inteligente. Su amigo se encogió de hombros y bebió otro trago.
- ¿Sabías -Bruno continuó en voz alta-, que en París la Bastilla con sus ocho torres y con muros de un espesor de metro y medio ha sido tirada abajo y que no participó ni siquiera un cañón?
- Caray, no sabía eso -su compañero contestó alegremente y mientras seguían con su conversación, una ventana se abrió en un de las casas vecinas.
- ¡Oye, cállense, muchachos! -gritó un ciudadano de Salon, quien trataba de dormir.
- Cuidado o te convertiré en una rana -Bruno hizo caso omiso y el vecino se quejó de algo mientras cerraba la persiana.
- ¿Has estado en París alguna vez? -Yves preguntó en voz muy alta.
- No, ¿pero he estado alguna vez en cualquier parte si no es contigo? Entonces llegaremos a París.
Los soldados estaban aburridísimos y estaban de humor para algo de acción.
- Yves, ya sabes, la tumba de Nostradamus está cerca; ¿quieres ir a ver?
Yves aceptó y juntos con tranquilidad se dirigieron hacia la iglesia Cordeliers.
- ¿Qué quieres hacer allí; es la madrugada? -Yves preguntó en el camino.
- Beberé vino de la calavera del profeta.
- ¿Pero por qué?
- La historia cuenta que puedes quizás obtener poderes mágicos si haces eso.
- ¡Ah, vaya! Pero primero tienes que lograr ingresar, ¿no es así? -Yves esbozó una sonrisita de complicidad.
- Compañero, sólo déjamelo a mí -y caminaron por la iglesia hacia la puerta trasera.
- Regresaré enseguida -Bruno susurró con confabulación. Yves esperó al lado de la puerta hasta que su amigo regresó con una barra de hierro. Al usar esto, la puerta se abrió fácilmente rompiéndola y entraron a hurtadillas en la iglesia. En el frente, los dos soldados encontraron la tumba erguida del vidente y Bruno se fijó cómo abrir la cosa. Pronto habían logrado quitar la tapa de piedra y entre las viejas tablas, vieron el esqueleto de Nostradamus. Violentamente arrancaron la calavera y un amuleto de oro cayó hacia el fondo del ataúd, inadvertido. Mientras Bruno bebía vino de la calavera, su amigo comenzó a hacer malabarismos con los huesos. De repente el cerebro detrás del macabro plan sintió que unas manos invisibles lo estaban agarrando de la garganta y con toda su fuerza, intentó quitárselas. Por un minuto Yves pensó que su amigo sólo estaba bromeando, pero al ver que seguía pidiendo ayuda y que comenzaba a ponerse morado, Yves huyó muerto de miedo. Al pasar por la sacristía, una estatua de un santo de pronto cayó justo delante de él, tropezó con la estatua y cayó al piso. El alcalde había oído la conmoción en la iglesia y ordeno a los guardias de la ciudad que atraparan a los dos ladrones. Los atraparon con las manos en la masa, y no ofrecieron resistencia alguna a su arresto. Bruno casi se había asfixiado hasta la muerte y aún estaba tratando de recuperar el aliento. Yves se encontraba inconsciente en el piso.
- ¡Encierren a esos dos soldados! -ordenó el alcalde, furioso-. Los usaremos más tarde, en el frente*(La Batalla de Waterloo, ver el final del capítulo 3); puede que reciban las balas de los enemigos por nosotros.
Luego se dirigió hacia la tumba dañada y descubrió el medallón de oro entre los restos de huesos en la tumba. Cuando vio la inscripción en el viejo medallón de oro, quedó boquiabierto de la sorpresa: Tenía grabado el número de ese mismo año 1791. Rápidamente colocó el tesoro devuelta en el ataúd, el cual se volvió a cerrar, con todos los huesos dentro, unos minutos después. El alcalde desconcertado entonces ordenó inmediatamente a sus hombres que transfirieran la tumba a la iglesia de Saint Laurent, donde podría estar mejor cuidado. Jamás habló otra palabra de esto a nadie, nunca más.





Capítulo 16



Henrik Larson caminaba felizmente por su viñedo bajo un cielo sin nubes. Racimos de uvas colgaban de las parras llenas de gracia y arrancó un racimo. Mordió la fruta azul por la mitad y con cuidado la saboreó.
"Sí, está madura", concluyó. El jugo amargo dulzón estaba a punto para la preparación de la bebida rojo profundo y la cosecha estaba lista para usarse.
"Mañana reuniré algunos recolectores", se prometió y con un sentimiento de satisfacción observó las parras en el valle río abajo. El agua del río que fluía centelleaba brillantemente bajo el sol vespertino y él disfrutaba de esa hermosa vista. Por encima del horizonte hacia el sur se encontraban las siluetas de los Pirineos. Se palpaba aquí su poderosa presencia y la energía relucía en el viñedo.
"Será mejor que vaya a casa", pensó mientras miraba su reloj y comenzó la dificultosa caminata cuesta arriba de la colina, detrás de la cual se encontraba Cave Lagneaux. A pesar de su pasado sueco, él se había convertido en un hombre popular en este pueblo en sólo unos años. Su expresión de buena persona era una invitación a cualquiera. El filosófico Larson había llegado a Limoux cuando, en un viaje de purificación, no se había encontrado a sí mismo, pero sí a una francesa. Se había casado y se establecieron en el distrito bañado por el sol de Aude, con sus pintorescos pueblos y caminos angostos. Encontraron una vieja granja que aún tenía una vieja prensa de uvas y la renovó en su estado moderno. La casa había sido amueblada con todo el confort por años. Dentro del jardín cercado con muros, Henrik, había construido recientemente una piscina para los niños. Se dirigió hacia Cave Lagneaux e inhaló el último aroma de naturaleza.
"La vida puede ser tan hermosa", pensó a medida que entraba.
- Brigitte, mañana quiero comenzar a cosechar -comentó y buscaba a su esposa en la planta principal. No la veía en ninguna parte y estaba a punto de subir las escaleras y buscarla arriba cuando una mujer rubia descendía las escaleras. A mitad de camino, se encontraron.
- Hola ángel, eres tan hermosa -la saludó. Parecía que no se hubieran visto en años y con amor se tocaron.
"Cada día una nueva mujer", corrió por su mente. - Brigitte, quiero contratar personal para la cosecha de mañana.
- De acuerdo, haré algunas llamadas telefónicas esta noche -agregó-. ¿Cuántos recolectores crees que necesitarás?
- Creo que cinco o seis serán suficientes -y fueron hacia la sala de estar para examinar el negocio del día.
- Tu padre llamó y volverá a llamar esta noche -le informó Brigitte mientras recogía una libreta de direcciones.
- Lo llamaré ahora -contestó.
- ¡Hola, papá! -gritó David mientras salía corriendo del lavadero con un gato en sus brazos.
- ¿Mau se volvió a esconder allí dentro? -preguntó el papá. El niño negó con la cabeza y subió a su habitación sin el gato. El reloj automático del horno sonó y la pareja se apresuró hacia la cocina, donde Brigitte estaba intentando una nueva receta.
- No has tocado tu caballete en meses -ella dijo a medida que sacaba el plato caliente del horno-, ¿quieres que lo guarde? o ¿harás algo hermoso muy pronto?
- Sólo guárdalo. Ya no tengo más ganas de pintar. En una pintura, todo está tan encerrado y atrapado; ya no tiene vida. ¡No, prefiero mirar a la naturaleza o mirarte a ti!
Ella sonrió ante el enésimo cumplido.
- Aún creo que la pintura con los girasoles es brillante -ella confesó mientras pinchaba el quiche de verduras para ver si estaba cocido.
- Ah, es un lindo cuadro. Ah, bien, iba a llamar a mi padre. ¿Dónde está el celular?
- En el armario con el espejo, querido -ella respondió y el entró en la sala de estar.
- Y tú llamarás a algunos trabajadores, ¿cierto? -enseguida le dijo a ella. Encontró el teléfono y rápidamente se comunicó con su padre en Estocolmo.
- Hola, papá. Me enteré que llamaste.
- Sí, así es. Tu madre tuvo ese repentino sentimiento de inquietud sobre ustedes y me pidió que los llamara. La violencia en Europa está sin duda en aumento.
- Es bastante seguro en la campiña en donde nos encontramos -su hijo le aseguró.
- Esperemos que así sea. De cualquiera modo, nos alegra que finalmente les vaya bien. Por un tiempo parecías ser el eterno mártir. ¿Todo bien con Brigitte y los niños?
- Sí, todo está perfecto. Fred gatea por todas partes. Ya casi puede caminar. Y mañana comenzaremos con la cosecha.
- Trabajo hermoso y agradecido, hijo. Por desgracia, Suecia no es un país de vinos y nosotros estamos muy viejos para hacerles una visita. Pero el próximo año, si Dios quiere, estamos planeando una. Pero será mejor que la hagamos corta, ¿no?
Los dos se despidieron y Henrik apagó el celular, el único aparato de comunicación en la casa. Él había acordado con su esposa que los niños deberían estar expuestos a la menor cantidad de tentaciones y miserias posibles hasta la edad de siete años. Por esa razón, no había computadora ni tampoco televisión en la casa.
- ¡La cena está lista! -advirtió Brigitte mientras ponía a Fred devuelta en el corralito. David y Lisa bajaron las escaleras. La niña saltaba con un solo pie hacia el rincón para comer con un paquete de marcadores y rápidamente hizo otro dibujo, mientras su hermano seguía sus acciones.
- Eso no se parece a nada -él bromeó y con el propósito de provocación le arrancó el papel de las manos de ella.
- ¡Imbécil! -Lisa gritó.
- Oigan, nada de insultos por aquí -su padre advirtió. No vio lo que estaba pasando porque justo traía los vasos de la cocina.
- Sí, pero David se está burlando y siempre es desagradable conmigo -su hija se quejó.
- Y tú se lo devuelves de la misma manera. Así es como se quedan atascados en un círculo vicioso. Si te comportas apropiadamente, el dejará de burlarse porque ya no será más divertido para él.
Lisa había escuchado el sermón, pero aún seguía enojada con su pequeño hermano.
- Algún día lo atropellará un auto -dijo silenciosamente, pero su padre la oyó.
- Esos son pensamientos peligrosos, Lisa. No hagas predicciones como esa. De hecho, no hagas predicciones; ¡es como pronunciar una maldición! Los niños sólo actúan así y con el tiempo dejan atrás ese tipo de comportamiento. Pero te vigilaré de cerca David -y le dio una profunda mirada a su hijo. De vez en cuando esos niños eran un fastidio, pero la mayor parte del tiempo eran buenos niños. Después de que se hubieran devorado el quiche de verdura y de que los niños se hubieran ido a la cama, Henrik hojeaba un libro grueso y tomaba algunos apuntes.
- ¿Qué estás haciendo? -Brigitte preguntó después de que hubiera lavado los platos.
- Voy a dar una conferencia sobre Swedenborg en el Centro Cultural la próxima semana - respondió mientras se quitaba los lentes para leer.
- ¿Algún tema en particular?
- Amor conyugal.
- Espero no se torne demasiado sensiblero, con todas nuestros conocidos allí. ¿Supongo que no hablarás de nuestra vida amorosa?
- ¡Tú me conoces muy bien! -él se lo aseguró. Ella recogió una revista y se sentó en el sofá al lado de su marido. Unos minutos después, ella hace un movimiento triste con la cabeza.
- Hubo un ataque en el Municipio del Pau -le dijo.
- ¿Hubo víctimas?
- Tres muertos, incluso el alcalde.
El clima en el país se había tornado más violento durante los últimos años y se dieron cuenta de lo vulnerable que era su propia existencia. Pero aparte de estar atentos, tenían fe en providencia. Después de que Brigitte hiciera algunas llamadas telefónicas, decidieron ir a dormir. La mamá tomó a Fred del corralito y juntos subieron las escaleras. El pequeño aún dormía con sus padres.

Al amanecer, el día siguiente, el grupo de recolectores de uvas se dirigió hacia el viñedo que da al sur. Por encima de los valles de las regiones de los cátaros pendía una neblina mística aquella mañana. Una vez dentro del viñedo, Henrik le dio a cada uno un balde y un cuchillo para cortar los racimos de uvas. El grupo estaba compuesto de tres hombres de Limoux, alguien perdido de Basque y dos muchachas que viajaban desde Dinamarca. La carreta de madera en donde debían vaciar los baldes llenos ya estaba en su lugar.
- Bien, todos, a trabajar -ordenó el empleador y todos rápidamente se dirigieron a sus hileras.
- Ah, y hay bebidas para ustedes al lado de la carreta -dijo después. Un rato después, se vaciaron los primeros baldes y se bebió un poco de agua. Alrededor de las nueve, la esposa del jefe trajo algo de comida y repartió baguettes y un surtido de queso. Aunque era temprano aún, los franceses bebieron un vaso de vino con el pan y el queso. Las muchachas danesas prefirieron agua simplemente. Luego de un breve paréntesis, la cosecha continuó. El sol se tornó más brillante y la neblina desapareció. Los cálidos rayos sobre la piel de cada uno hizo el trabajo placentero y ellos cantaban y hablaban.
- Probablemente tengan un dolor de espaldas durante los primeros dos días -Henrik le advirtió a las dos damas, quienes nunca antes habían hecho este tipo de trabajo. Pero ellas no lo tomaron en serio. Para las once y media el sol estaba tan caliente que todos estaban empapados de sudor. Por suerte, se acercaba la hora del almuerzo y todos regresaron a Cave Lagneaux, en donde una comida de mucho trabajo los estaba esperando. Los recolectores dejaron sus zapatos sucios al lado de la puerta y se sentaron en el lugar para comer.
- ¿Cuál de ustedes podrá ayudarnos por todo el mes? -Henrik preguntó cuando se sentó a la mesa-. Hay mucho trabajo que hacer. La fruta aún debe ser clasificada, limpiada y prensada.
Los cuatro hombres dijeron que podía quedarse y continuar, pero las muchachas danesas querían seguir su viaje. El grupo comenzó a comer y tuvieron una agradable conversación a la mesa.
- Su esposo subió un poco de peso debido a su talento culinario. Recuerdo que solía ser un pequeño mequetrefe -dijo Jules, uno de los pueblerinos.
- Sí, claro que lo fue. Finalmente se está dando cuenta de lo que tiene. Supongo que tal vez es la cocina francesa -Brigitte acordó.
- No, me reencarné -su marido bromeó.
- ¿Quién quiere más para beber? -preguntó Brigitte mientras se levantaba para ir a buscar un bol extra de berenjenas al horno.
- ¿Tiene jugo de uva? -las damas del norte preguntaron.
- Sí, lo preparamos nosotros -y fue hacia la cocina.
- Larson prepara el vino más puro de toda la región -Jules informó al grupo-. No hay nada artificial en su vino.
- Gracias por el cumplido, Jules. Es verdad; nuestro vino es puro y natura -Henrik admitió. Brigitte regresó a la mesa con el jugo y les sirvió un poco a las muchachas.
- Cuidado, no beban demasiado -Henrik advirtió-. Me di cuenta de que ustedes muchachas ya han estado comiendo bastantes uvas. Tiene un efecto laxante, ya saben.
De pronto, Fred comenzó a gritar. Estaba completamente solo en el corralito y nadie le estaba prestando atención.
- ¿Qué variedad de uvas usa? -uno de los hombres preguntó. Henrik acababa de poner un bocado de alimento en su boca y comenzó a ahogarse.
- Pinot Noir y Chardonnay -contestó tosiendo, y Jules, quien esta sentado al lado de él, le dio una palmada sobre la espalda. Un ratito más tarde, la maduración del vino se convirtió en el tema central de la conversación y Henrik les contó a ellos sobre la bodega añeja, la cual se encontraba debajo de toda la casa y a la cual se podía llegar desde la sala de estar.
- Después del almuerzo, se los mostraré. Algunos de los toneles originales aún están allí abajo -expresó apasionadamente.
Pero tras el almuerzo todos querían ir directo al jardín para relajarse un rato, así que dejaron pasar su invitación. Todos se sentaron en la sombra de un gran manzano y comieron algo de chocolate. Después de que todos hubieran descansado lo suficiente, regresaron al trabajo. Luego de estar muchas horas bajo el sol y de vaciar los baldes, el día terminó y los trabajadores tomaron una ducha refrescante en la granja. Tras recibir el pago, todos se fueron a sus hogares felices.

Esa noche, Brigitte había abierto todas las ventanas. No había un poco de viento en ninguna parte.
- Está tan calmo y pesado -dijo su marido-. Parece la calma antes de la tormenta, como dice el proverbio.
Cansado pero feliz, se sentó al lado de su esposa en la sala. Los niños estaban jugando con Lego.
"Son pequeños tesoros tan maravillosos", pensó el padre mientras los observaba cariñosamente. Los amo muchísimo y por un momento los mantuvo en su corazón. Sintió que la felicidad se apoderaba de él. Al mismo tiempo, el escudo de armas del siglo dieciséis al lado de la puerta del frente comenzó a moverse de un lado al otro y el chirrido siniestro lo sacó del ensueño en que se encontraba. Brotó en él una profunda percepción oculta y se le pusieron los pelos de punta.
"Dios mío, he pronunciado algo terrible", se dio cuenta de repente, "estaba adorando a mis hijos como si fueran dioses".
De pronto un viento extraño soplaba por la casa. Era el aliento del demonio.
- ¡Cierra todas las persianas! -recalcó Henrik.
- Este viento da miedo -expresó Brigitte, asustada y rápidamente se dirigió hacia las ventanas. En un minuto, el viento se transformó en una tormenta hecha y derecha. Mientras su esposa serraba las ventanas en el piso de abajo, Henrik fue corriendo hacia las ventanas abiertas del segundo piso. El viento bramaba a través de las habitaciones y las cortinas se hamacaban en el aire. Con rapidez cerró las persianas. Al volver a la planta baja, ayudó a su esposa con las puertas corredizas del espacio de para guardar cosas detrás de la casa. Un verdadero huracán estaba viajando por toda la región y afuera la atmósfera parecía embrujada.
- ¡La puerta del ático todavía está abierta! -Brigitte de repente recordó y su marido corrió a toda velocidad devuelta hacia el piso de arriba. Luego se refugiaron juntos en la sala de estar al mismo tiempo en que todas las ventanas vibraban y se sacudían con fuerza.
- Algo o alguien quiere matar a nuestros hijos -expresó Henrik de repente.
- ¿Qué? ¿Qué quieres decir? -su esposa tartamudeó.
David oyó hablar a su padre y lo miró profundamente con sus ojos azules brillantes.
- Sólo se pondrá peor -Henrik predijo-. Lleva a los niños al sótano y clava todas las puertas y las ventanas. No hay mucho tiempo; debo ir ahora.
- ¡Por favor, dime lo que e está sucediendo! - Brigitte preguntó con urgencia.
- No me preguntes por qué -le respondió-, no puedo explicarlo… estoy siendo arrastrado por algo superior.
Se apresuró hacia la puerta del frente y miró a su esposa y a los niños una vez más.
"Es probable que jamás volvamos a vernos", pensó, desconsolado. Luego cerró la puerta detrás de él. En la oscuridad, Larson se abría camino con mucha fuerza a través de la tormenta hacia las colinas y repetidas veces debía sujetarse fuertemente de los arbustos y de los árboles. Sus racimos de uvas estaban siendo arrancados del suelo y pasaban volando delante de él. Cuando llegó a la cima de la colina vio cómo el río se había tornado en una masa de agua virulenta y se estaba extendiendo de manera extraña e inquietante por toda la tierra. Por un momento dudó, pero luego decidió huir de casa lo más lejos posible. Tal vez para atraer al diablo y alejarlo de su familia. A medida que corría por las colinas, las oscuras nubes parecían estar siguiéndolo. Después de unas pocas millas, él se detuvo para recuperar el aliento detrás de un árbol sólido y resistente y comenzó a preocuparse por su esposa e hijos. Exactamente en ese mismo momento, un remolino maligno arrancó el techo de su granja y los contenidos de toda la casa volaron por el aire. Ollas y sartenes, trastes, ropa, libros, mesas, una tabla de planchar, camas, todas las cosas volaban como si fueran ingrávidas. Incluso las persianas que habían sido cerradas y clavadas no recibieron clemencia y en la sala las sillas bailaban por el piso. El antiguo armario espejado explotó y miles de astillas de vidrios regaron el interior. A una corta distancia, Henrik se quedó quieto mientras se preguntaba qué hacer sin darse cuenta del desastre.
"No puedo permitir que el miedo me controle", se reprendió a sí mismo y se obligó a correr nuevamente. Un viento violento pronto lo tiró al suelo y se lastimó con las ramas y las rocas. Logró levantarse, pero enseguida lo volvieron a arrojar al piso. Ante el rostro de la muerte, debió pensar en aquello que significaba mucho para él.
"Me pregunto si ¿mi familia está viva todavía?" pensaba cuando de pronto un cruce de percepciones ardía sobre la frente.
- El diablo destruye todo aquello en que piensas -una voz interior le dijo. Henrik estaba aterrorizado por esas conclusiones y rápidamente intentó cambiar sus pensamientos.
"No pienses, no pienses", se decía a sí mismo. El dios del demoníaco clima se dio cuenta de su resistencia e inmediatamente montó en cólera. Henrik fue elevado y salvajemente aplastado contra el tronco de un árbol. Su caja torácica crujió peligrosamente y él gritó desesperado de dolor. Con la mayor dificultad, controló las imágenes de sus pensamientos, los cuales no eran más que un escape de la realidad.
"Deberé encarar una confrontación con ese diablo. No queda nada más que hacer".
Fue la gota que rebalsó el vaso, su arma era la verdad y la sinceridad, y la usó para quebrar esos pensamientos sobre alguien o algo. En respuesta, todo el infierno estalló profundamente. Henrik intentó sujetarse con fuerza de otra rama, pero voló igual que una pequeña pluma. Finalmente, dejó que lo llevaran como a una víctima que no ofrece resistencia, pero mantuvo su fe intacta. Incluso amablemente dejó que lo azotaran, lo cual solo logró empeorar la catástrofe demoníaca. Su entrega a Todo Lo Que Es, lentamente causó un giro y, aplacado, él notó una figura. La forma poco clara apareció muy alta por encima de él e hizo un ruido tremendo. Luego las nubes en el cielo comenzaron a moverse en círculos alrededor de esa figura y atenuaron al demonio delirante, quien sin prisa pero sin pausa comenzó a desvanecerse. Después de una última convulsión, el diablo abandonó y se disolvió en el aire. El tornado luego se enfocó en el abatido granjero del vino, quien no pude hacer otra cosa más que entregarse. El remolino resultó ser benevolente y su poder lo llenó de pies a cabeza. Cuando su cuerpo había absorbido hasta la última gota, la tormenta amainó y la naturaleza se tranquilizó. Henrik se sentó, estupefacto y sin habla, y mojó con saliva sus heridas. Luego el vio a un fantasma que agonizaba. El fantasma tenía puesto una bata que le colgaba hasta sus pies y alrededor de su pecho usaba una banda de oro. Su larga barba era tan blanca como la nieve y sus ojos ardían como el fuego. En su mano izquierda sostenía bastón con siete estrellas y su rostro brillaba como el sol del mediodía. Asombrado, Henrik se levantó y observó la maravilla. El fantasma le extendió su mano en señal de amistad y dijo: "Soy Michaelis Nostradamus y durante siglos tuve que esperar en el purgatorio a una persona inmaculada y pura que pudiera liberarme. El séptimo valle ha sido completado y mi alma finalmente puede ahora descansar. Tú eras la última llave y como muestra de mi agradecimiento mi luz siempre continuará brillando en ti". Su voz sonaba como una imponente catarata.
"Mis profecías están destruidas a partir de este momento", continuó. "El genio regresa a su botella. Además sólo representé mi papel. Estuve muerto, pero ahora viviré por siempre, por la eternidad." La aparición comenzaba a desvanecerse.
"Tu familia aún vive. Están bien, pero ahora debo irme para despedirme de mi corazón humano." Muy conmovido, Henrik elevó sus brazos y los abrió ampliamente, respondió: "La Tierra siempre te recordará, Michel". Nostradamus asintió con la cabeza, tomó un último aliento en el aire tranquilo y en el momento final dijo: "El tiempo no es nada, el anhelo del amor lo es todo", y lentamente, su alma desaparecía entre las nubes. El cielo se aclaró y el granjero del vino observaba. En los cielos, una nueva estrella se podía ver.













Se usaron las cuartetas de Las Profecías

C.8.1
Pau, Nay, Loron más fuego que a sangre será,
Nadar en halagos, el grande, de los seguidores huirá:
Los hostigará y su ingreso rechazará,
Pampon y Durance presos los mantendrá.

C.1.1
Solo, en una noche absorto en un trabajo secreto
Me hallaba en un sillón de cobre sentado
La llama que del vacío enciende el fuego de un éxito
En donde la frivolidad es pecado

C.9.90
Un capitán de la formidable Germania
Logró ser rey de reyes
Con el falso apoyo y ayuda de Pannonia
Su revuelta causa ríos de sangre

C.2.70
La flecha del cielo hace su viaje;
La muerte habla; una gran ejecución
La piedra en el árbol; una raza orgullosa humillada
Monstruo humano; limpieza y castigo

C.1.63
El mundo debilitado se recupera
Por todas partes reina La paz duradera
La gente viaja por los aires, cruzando mar y tierra
Después habrá nuevamente una guerra

C.2.57
El gran hombre caerá antes del conflicto
Un asesinato significativo; muerte muy pronto y lamento
Nacido imperfecto, debe nadar a menudo
La tierra cerca del río cubierta de sangre

C.2.89
Dos grandes líderes se hacen amigos
Su enorme poder crecerá
El nuevo país alcanza su punto máximo
Se recuenta la cantidad de Rojos

C.1.35
El joven león derrotará al más viejo
En campo bélico por singular duelo
En la jaula de oro sus ojos atravesará
Dos heridas en una, una muerte cruel.

C.6. 97
De cinco a cuarenta grados el cielo arde
El fuego se acerca a la nueva ciudad
Tras la magnitud de grandes explosiones
Así los norteños se doblegan

C.8.77
El anticristo pronto destruye los tres
Su guerra se prolongará por veintisiete años
Los no creyentes: capturados, muertos o prohibidos
Cadáveres y granizo rojo desparramados por la tierra

C.10.72
En el año 1999, siete meses
Un rey del terror desde el cielo vendrá
a resucitar al gran rey de Anglomois
Antes y después, Marte reinará con dicha.

C.5.68
Al Danubio y al Rhine a beber vendrán
El Gran Camello sin remordimiento
Cerca de Rhône y Loire la violencia estallará
Cerca de los Alpes, el Gallo lo arruinará

C.1.91
Los dioses mostrarán
que ellos determinan la guerra
Después del silencio, el cielo lleno de armas y misiles
El peor de los daños se encuentra a la izquierda

C.2.62
Mabus perecerá pronto y luego vendrá
Una terrible destrucción de humanos y animales
De repente la venganza aparecerá
Cien manos hambrientas apenas caiga el cometa

C.9.7
Aquel que abriera la tumba encontrada
y no la cerrase inmediatamente
se apoderará de aquel, el diablo misterioso
Será mejor que seas el rey de Britania o Normandía





Los cuartetos originales de Nostradamus
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novela no publicada en línea
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